LA ROMANA.- El deporte de La Romana sumó este domingo una nueva página a su historia con la exaltación de la Clase Inmortal 2026, integrada por 12 figuras cuya trayectoria alcanzó relevancia provincial y nacional. El reconocimiento se produjo durante el X Ceremonial del Salón de la Fama de los Inmortales del Deporte de La Romana, una jornada dedicada a preservar la memoria de quienes contribuyeron al desarrollo competitivo, formativo y organizativo de la provincia.
La promoción estuvo encabezada por Eduardo Gómez, Julio “El Niño Campeón” Gervacio y Edwin Encarnación. Junto a ellos fueron inmortalizados Demetrio “Guerrero” Santillán, Rafael “Perucho” Contreras, Santo Araujo, Rafael Infante Santana, Maribel De Aza Rodríguez, Fausto del Rosario Mercedes, Francisco Sánchez Gautreaux, Daniel Simonó “Lula” Brea y Arquímedes de Jesús Zorrilla.
Una clase que reúne competencia, formación y gestión
La composición de la nueva clase refleja la amplitud del movimiento deportivo romanense. Sus integrantes desarrollaron carreras en disciplinas como béisbol, baloncesto, boxeo, atletismo, gimnasia y taekwondo, pero el homenaje no se limitó a los resultados obtenidos en la competencia. También reconoció el trabajo de personas vinculadas con la formación de atletas, la promoción de las actividades deportivas y la consolidación de espacios para su práctica.
Esa diversidad resulta significativa porque el crecimiento de una estructura deportiva depende de mucho más que de sus figuras visibles. Los campeonatos y las medallas suelen ser el resultado final de procesos sostenidos de entrenamiento, organización, acompañamiento familiar y creación de oportunidades para las nuevas generaciones. Al incluir perfiles competitivos y formativos, el Salón de la Fama presenta una visión más completa de la manera en que el deporte se construye dentro de una comunidad.

Homenajes marcados por la memoria y la representación familiar
Uno de los momentos más emotivos del ceremonial fue el reconocimiento póstumo a Héctor Báez y Víctor Pascual, dos referentes del deporte romanense a cuya memoria estuvo dedicado el acto. La decisión de vincular la ceremonia con ambos nombres subrayó que la inmortalidad deportiva no se reduce a la presencia física de los homenajeados: también expresa la voluntad de una comunidad de conservar las historias que ayudaron a darle identidad.
La jornada contó además con la presencia simbólica de Edwin Encarnación, una de las figuras de mayor proyección internacional nacidas en La Romana. El exjugador de Grandes Ligas fue representado por su madre, Mireya Altagracia Rivera. Su inclusión en la clase conecta el legado deportivo local con el escenario profesional internacional y muestra cómo una carrera desarrollada fuera de la provincia puede seguir funcionando como referencia para quienes comienzan su formación en ella.
Trayectorias que llevaron el nombre de la provincia más allá de sus fronteras
Julio Gervacio recibió un reconocimiento especialmente asociado con el boxeo de alto nivel. Conocido como “El Niño Campeón”, llevó el nombre de La Romana al plano mundial al conquistar el campeonato supergallo de la Asociación Mundial de Boxeo. Su exaltación incorpora al patrimonio deportivo provincial una etapa en la que el talento romanense alcanzó uno de los principales escenarios del pugilismo internacional.
Eduardo Gómez, por su parte, fue distinguido por una trayectoria que trasciende la actuación en las canchas. Su labor de formación y promoción del deporte en La Romana representa otra dimensión del reconocimiento: la de quienes ayudan a sostener las bases del sistema deportivo y a convertir la práctica atlética en una herramienta de disciplina, preparación y desarrollo social.
Los demás integrantes de la clase aportan a ese mismo relato desde disciplinas y funciones diferentes. La presencia de representantes del atletismo, la gimnasia, el taekwondo, el béisbol y el baloncesto confirma que la identidad deportiva de La Romana no depende de una sola especialidad. También evidencia la continuidad de una tradición que se ha expresado tanto en los deportes de conjunto como en las modalidades individuales.
El Salón de la Fama como patrimonio activo
El ceremonial fue celebrado en el auditorio principal de la Alianza Juvenil para el Deporte y la Cultura, con la asistencia de autoridades deportivas, legisladores, dirigentes, familiares y representantes de distintos sectores de la sociedad romanense. La participación de estos grupos convirtió el acto en un encuentro institucional y comunitario, además de una ceremonia protocolar.
La función de un Salón de la Fama adquiere mayor relevancia cuando el reconocimiento sirve para acercar a las nuevas generaciones a sus referentes. Registrar nombres, títulos y trayectorias permite ordenar la historia; convertirlos en ejemplos públicos ayuda a transmitir valores y a fortalecer el sentido de pertenencia. En una provincia con una presencia deportiva reconocida, esa tarea también puede estimular la conservación de archivos, testimonios y documentos que eviten que los logros queden limitados al recuerdo de familiares o antiguos compañeros.
Con la Clase Inmortal 2026, el Salón de la Fama de La Romana amplía el registro de las personas que hicieron del deporte una expresión de esfuerzo individual y construcción colectiva. La ceremonia no solo celebró carreras ya consolidadas: reafirmó la idea de que la memoria deportiva puede orientar el futuro, siempre que los homenajes estén acompañados por espacios de formación, apoyo institucional y oportunidades reales para los atletas que buscan continuar ese legado.
