Hugh Jackman ha vuelto a mostrar parte del entrenamiento con el que mantiene las condiciones físicas necesarias para interpretar a Lobezno. El actor australiano, de 57 años, compartió en Instagram varios vídeos de una sesión centrada en las piernas, el core y el equilibrio, una combinación que amplía el trabajo tradicional de fuerza asociado al personaje de Marvel.
Jackman interpreta a Wolverine desde la primera película de X-Men, estrenada en 2000. Aunque el personaje ha atravesado distintas etapas dentro de la saga, la preparación física del actor se ha convertido en una constante de su carrera. La exigencia no se limita a ganar masa muscular: las escenas de acción requieren también movilidad, capacidad de reacción, coordinación y control corporal para ejecutar saltos, desplazamientos y cambios de posición con seguridad.
Una sesión centrada en fuerza y control
En el primer vídeo, Jackman aparece realizando una sentadilla isométrica con una correa anclada bajo los pies. El ejercicio consiste en descender hasta una posición de sentadilla y ejercer fuerza contra la correa sin producir un desplazamiento visible. La tensión se mantiene durante el mayor tiempo posible, hasta que la fatiga obliga a abandonar la postura. El actor acompaña la publicación con un comentario humorístico: “Cuando Beth decide que es día de piernas, con un toque de core y equilibrio. Por suerte, el taburete estaba ahí para sujetarme. La seguridad es lo primero”.
La sesión está programada por su entrenadora, Beth Lewis, que plantea movimientos distintos a los levantamientos convencionales. En este caso, la sentadilla isométrica demanda una producción de fuerza constante en una posición concreta y obliga a estabilizar el tronco y las piernas. El uso de un taburete como apoyo visible en el vídeo también refleja una preocupación por controlar el ejercicio y reducir el riesgo de perder el equilibrio durante el esfuerzo.

El especialista en fitness Andrew Tracey considera que el movimiento puede provocar una acumulación rápida de fatiga, ya que Jackman trabaja activamente contra una resistencia inmóvil en el punto medio de la sentadilla. Esa tensión permite reclutar numerosas fibras musculares sin necesidad de añadir grandes cargas externas. Tracey matiza, no obstante, que el ejercicio probablemente tenga un efecto limitado en términos de adaptaciones adicionales, más allá de mejorar la capacidad para sostener la postura y familiarizarse con la técnica.
Del esfuerzo estático al salto explosivo
El segundo vídeo muestra una secuencia más dinámica. Jackman desciende en una sentadilla dividida, impulsa el cuerpo hasta quedar de pie y cambia de pierna para repetir el movimiento de forma explosiva. La combinación exige fuerza unilateral, estabilidad en el aterrizaje y capacidad para producir potencia después de permanecer bajo tensión.
Tracey describe esta estrategia como un ejemplo de entrenamiento de contraste. La idea consiste en realizar primero una contracción de alta intensidad, en este caso de carácter isométrico, y enlazarla después con un gesto explosivo. El objetivo es preparar temporalmente el sistema nervioso para que pueda responder con mayor rapidez y potencia en el movimiento siguiente, un fenómeno conocido en el ámbito del entrenamiento como mejora del rendimiento postactivación, o PAPE.
La explicación no implica que una breve secuencia publicada en redes sociales permita evaluar por completo el programa del actor. La duración, la frecuencia, los descansos, la carga total y la supervisión profesional son factores determinantes para valorar los efectos de cualquier rutina. Los vídeos ofrecen únicamente una muestra puntual de una sesión, no un método completo aplicable sin modificaciones a todas las personas.
Las demandas físicas de un personaje prolongado
El caso de Jackman ilustra cómo la preparación para un papel de acción puede cambiar con el paso del tiempo. En los primeros años de la saga, la atención pública se concentró especialmente en el desarrollo muscular necesario para representar la fuerza física de Lobezno. Con una carrera más extensa y un actor de mayor edad, el entrenamiento debe atender también a la recuperación, la movilidad y la prevención de lesiones, aspectos especialmente relevantes cuando se repiten movimientos de impacto o posiciones exigentes.
La rutina mostrada combina tres capacidades que no siempre reciben el mismo protagonismo: fuerza, dinamismo y equilibrio. La primera permite sostener y desplazar el cuerpo; la segunda facilita responder con velocidad; y la tercera ayuda a controlar la postura durante los cambios de apoyo y los aterrizajes. En una producción cinematográfica, estas cualidades pueden influir tanto en la ejecución de una coreografía como en la posibilidad de repetirla varias veces durante una jornada de rodaje.
La inclusión del core responde a la misma lógica. El tronco actúa como una plataforma de transmisión entre las piernas y la parte superior del cuerpo, por lo que su estabilidad resulta importante en saltos, giros y desplazamientos. Sin embargo, un core fuerte no sustituye el trabajo específico de piernas ni garantiza por sí solo una ejecución correcta: el rendimiento depende de la coordinación entre fuerza, técnica, movilidad y descanso.
Una preparación que va más allá de la apariencia
La publicación de Jackman vuelve a poner el foco en una dimensión menos visible de la preparación de los actores: mantener la funcionalidad además de la apariencia. La musculatura puede ser necesaria para construir la imagen de un personaje, pero las escenas de acción exigen controlar el cuerpo en movimiento y adaptarse a tareas diferentes. Desde esa perspectiva, los ejercicios de equilibrio y potencia cumplen una función complementaria al entrenamiento con pesas.
El propio Jackman presenta la sesión con un tono distendido, aunque la dificultad de los ejercicios resulta evidente. El interés de la rutina reside precisamente en esa mezcla de exigencia y variedad. A sus 57 años, el actor continúa preparando el papel que comenzó a interpretar hace cerca de tres décadas mediante un trabajo que, según lo mostrado, busca conservar la fuerza sin relegar la coordinación, la velocidad ni la estabilidad necesarias para seguir dando vida a Lobezno.
