Los cuatro equipos alaveses que competirán esta temporada en el grupo vasco de Tercera División ya han puesto en marcha sus respectivas pretemporadas. El ascenso del Amurrio y las permanencias del Alavés C, el Aurrera de Vitoria y el San Ignacio mantienen la representación del territorio en la quinta categoría del fútbol estatal, con un denominador común: impulsar a jugadores locales sin renunciar a competir por los puestos altos.
El nuevo curso comenzará oficialmente durante el primer fin de semana de septiembre, pero los clubes ya han iniciado el trabajo físico y afrontan una agenda cargada de partidos amistosos. La referencia inmediata es la campaña anterior, en la que Alavés C, Aurrera y San Ignacio llegaron con opciones de acercarse a los puestos que daban acceso a la fase de ascenso a Segunda RFEF. Ese rendimiento eleva las expectativas, aunque también obliga a cada proyecto a gestionar cambios en sus plantillas y cuerpos técnicos.
El Alavés C toma la delantera
El tercer equipo albiazul es, por ahora, el que más ha avanzado en su preparación. El conjunto dirigido por Germán Beltrán comenzó a trabajar el 19 de julio y ya ha disputado dos amistosos, frente al filial de la UD Logroñés y el Eibar C. A lo largo de agosto tiene previstos otros cinco compromisos antes de iniciar la competición contra el propio conjunto armero en Areitio.
El Alavés C afronta una remodelación profunda, orientada tanto a nutrir al filial como a conservar una posición competitiva en la clasificación. Entre las incorporaciones procedentes de otros clubes figuran Oihan Encinas, Adrián Cantero, Pau Fullanet y Enaitz Fernández. A ellos se suman futbolistas promocionados desde el equipo de División de Honor Juvenil: Aratz, Ugaitz, Jaric, Aitor Oquiñena, Raúl, Ander Muñoz, Ohian, Carmona, Álava y Fío.
La amplitud de la renovación convierte al periodo de amistosos en una fase especialmente relevante para Beltrán. Más allá de los resultados, el técnico deberá ensamblar un grupo con numerosos jugadores jóvenes y determinar qué piezas están preparadas para asumir responsabilidades en una categoría de exigencia física y competitiva creciente.

El San Ignacio espera volver a Adurtzabal
El San Ignacio inició su pretemporada una semana más tarde en Lakua-Arriaga. El equipo continúa a la espera de que el Ayuntamiento dé el visto bueno definitivo a la remodelación de Adurtzabal, con el objetivo de regresar a su campo habitual después de dos temporadas como local en Los Astrónomos.
Aritz Castro afronta su segundo curso al frente del conjunto colegial con una base relativamente estable. El club ha retenido a una parte importante del bloque que ofreció un notable rendimiento el año pasado y ha cerrado ocho incorporaciones. Algunas corresponden a futbolistas conocidos por la entidad, como Martín Fernández y Borja López de Eguileta, mientras que Mikel Relloso y Lucas aportan experiencia en la categoría.
También se han incorporado jóvenes procedentes del fútbol juvenil, entre ellos Paris, Eñaut, Ibia Paniagua, Luis García y Galder. La plantilla cuenta actualmente con 22 jugadores y el cuerpo técnico considera necesario añadir un par de efectivos para elevar la competencia y completar el nivel de calidad buscado.
El San Ignacio disputará siete amistosos. El primero será este sábado, 8 de agosto, contra el Alavés C. Después se medirá a Derio, La Calzada, Amurrio, Aurrera, Oyonesa y Leioa, antes de comenzar la Liga ante la Cultural de Durango en Tabira. La planificación combina rivales de perfiles diversos y permitirá comprobar la respuesta de un grupo que aspira a repetir su regularidad.
El Aurrera apuesta por la continuidad
El Aurrera de Vitoria también viene de completar un ejercicio sobresaliente. Ascendido dos temporadas atrás, el equipo rojillo se convirtió en una de las revelaciones del grupo y pretende mantener esa línea pese al relevo en el banquillo. Mikel Larrabe se estrena como máximo responsable en Tercera, aunque conoce bien la plantilla porque hasta ahora había trabajado con ella desde el equipo juvenil.
El club de Puente Alto ha conservado a catorce jugadores de la temporada anterior y ha añadido ocho caras nuevas: Bittor Galdós, Egoitz, Asurmendi, Tirapu, Unax Ariza, Basaldua, Markel Martínez y Aitor Iriondo. El equilibrio entre continuidad y renovación será una de las claves de un proyecto que no parte de cero, pero que deberá adaptarse a las indicaciones de un entrenador debutante en la categoría.
El calendario de preparación contempla siete encuentros. El primero se jugará este sábado contra La Calzada y el último, el 29 de agosto, frente al Amorebieta, rival de superior categoría. Entre ambos compromisos, el Aurrera ajustará su modelo de juego con la mirada puesta en el estreno liguero de Basarte ante el Amurrio, que será además el primer derbi alavés de la temporada.
El Amurrio regresa con una identidad definida
El Amurrio vuelve a Tercera División después de varios años en la antigua Regional y lo hace con una apuesta decidida por los futbolistas de la zona. La entidad plantea el regreso desde la austeridad económica, pero también desde la convicción de que los jugadores locales pueden competir en la categoría si cuentan con un marco de trabajo adecuado.
La plantilla mantendrá a 16 futbolistas del curso anterior y añadirá refuerzos para las posiciones de central y extremo, con la intención de incorporar experiencia y equilibrar un grupo en el que también podría tener espacio algún jugador juvenil. Antton Vivanco dirige un proyecto cuyo principal reto será trasladar a Tercera la dinámica adquirida durante las últimas temporadas y hacerlo sin perder la identidad de club de cantera.
El Amurrio disputará este sábado su primer amistoso contra el Castro y posteriormente afrontará otros seis encuentros antes de comenzar la Liga. El calendario desembocará en el duelo ante el Aurrera en Basarte, un cruce que medirá de inmediato las aspiraciones de dos equipos alaveses construidos con filosofías distintas, pero unidos por la necesidad de llegar al campeonato con sus plantillas plenamente ajustadas.
