Universidad de Chile cumplió con el objetivo principal de la última jornada de la fase grupal de la Copa Chile: derrotó por 1-0 a Unión San Felipe, terminó en el primer lugar del grupo D y evitó un enfrentamiento anticipado con Universidad Católica en los octavos de final. El cuadro dirigido por Fernando Gago cerró su participación con 13 puntos y se medirá ahora con Everton, segundo de la zona B.
El partido se disputó en la cancha sintética del estadio Nicolás Chahuán de La Calera, escenario que la U ha visitado con frecuencia durante la temporada. Los azules llegaban como líderes, aunque con una diferencia estrecha respecto de Unión La Calera. Antes del comienzo de la fecha, solo dos puntos separaban a ambos equipos, por lo que una caída universitaria podía modificar completamente el orden del grupo y alterar el cruce de la siguiente ronda.
Fernández abrió temprano un partido controlado
Gago optó por dosificar esfuerzos y dejó fuera de la formación inicial a Charles Aránguiz, Eduardo Vargas y Fabián Hormazábal. Las rotaciones permitieron la aparición de jugadores con menor continuidad, entre ellos Juan Martín Lucero y Franco Calderón, quien ha perdido protagonismo desde la llegada del entrenador argentino.
La principal novedad táctica fue la línea de tres defensores formada por Matías Ramírez, Calderón y Bianne Tamayo. La modificación liberó a Nicolás Fernández por el sector derecho y ubicó a Ignacio Vásquez como carrilero izquierdo, una estructura que le permitió a Universidad de Chile instalarse rápidamente en campo rival.
El gol llegó a los ocho minutos. Lucas Barrera envió un pase largo hacia Fernández, quien apareció con libertad como extremo derecho y aprovechó una salida deficiente del arquero Leandro Cañete. El exjugador de Audax Italiano controló el balón y definió para establecer el 1-0, una ventaja que terminaría siendo suficiente para asegurar la clasificación.

Durante el primer tiempo, el dominio territorial correspondió casi por completo a la visita. La U alcanzó un 67% de posesión en los 45 minutos iniciales y San Felipe tuvo dificultades para conservar la pelota y progresar. El desarrollo fue parecido al de la fecha anterior frente a Huachipato: control azul, un rival replegado y escasos espacios para lanzar transiciones ofensivas.
Sin embargo, la superioridad no se transformó en una cantidad abundante de ocasiones. Universidad de Chile manejó el ritmo y evitó que el conjunto del Valle del Aconcagua se acercara con peligro, pero no logró ampliar la diferencia. El escenario se complicó además antes de la media hora, cuando Israel Poblete debió abandonar el campo por lesión. En su lugar ingresó el juvenil Diego Cofré, nacido en 2008.
Gago administró el desgaste en el complemento
Con el resultado a favor, el técnico comenzó a gestionar las cargas durante la segunda parte. Matías Zaldivia reemplazó a Ramírez y, más adelante, Gonzalo Reyna ingresó por Lucas Assadi. El argentino buscó darle mayor desequilibrio al ataque, especialmente por la derecha, mientras Vásquez mantenía amplitud por el sector izquierdo.
Marcelo Díaz también sumó minutos al entrar por Tamayo. El mediocampista no participaba desde el 5 de julio, cuando actuó frente a Santiago Wanderers en Valparaíso. Su ingreso respondió tanto a la necesidad de controlar el partido como a la posibilidad de recuperar gradualmente a un jugador experimentado para la etapa decisiva del torneo.
La U continuó teniendo la posesión, pero perdió profundidad. Unión San Felipe se agrupó con una línea de cinco defensores y redujo los espacios cerca de su área, lo que hizo que el encuentro se volviera menos intenso y con pocas acciones claras. Reyna intentó desequilibrar por la banda derecha y Vásquez participó desde el lado opuesto, aunque sus intervenciones no fueron suficientes para modificar el marcador.
La ocasión más cercana para el segundo tanto estuvo en la cabeza de Cofré, cuyo remate salió desviado por poco. San Felipe, en tanto, no encontró respuestas ofensivas consistentes para poner en riesgo la ventaja visitante. La diferencia mínima obligó a la U a mantener la concentración hasta el cierre, pero el equipo logró administrar el resultado sin mayores sobresaltos.
El liderato modifica el camino en octavos
Con el triunfo, Universidad de Chile finalizó primera del grupo D con 13 unidades. Su clasificación como líder le permitirá enfrentar a Everton, que avanzó como segundo del grupo B. La posición obtenida no solo confirma la regularidad del equipo en esta fase, sino que también evita, por ahora, un duelo de alta exigencia contra Universidad Católica.
La posibilidad de un nuevo Clásico Universitario apareció durante buena parte de la jornada porque Católica ganó su zona y podía cruzarse con la U si los azules terminaban segundos. El resultado en La Calera despejó esa amenaza inmediata. El eventual enfrentamiento entre ambos clubes quedó reservado para las semifinales, siempre que los dos superen las rondas anteriores.
Unión La Calera aseguró el segundo lugar del grupo D tras golear por 4-0 a Santiago Wanderers, en un partido jugado en La Pintana. Los cementeros alcanzaron 11 puntos y serán el rival de Universidad Católica en octavos. El resultado entrega a la U un cruce distinto al de su tradicional adversario, aunque Everton representará una prueba relevante en una ronda donde el margen de error será considerablemente menor.
La victoria también dejó señales contrapuestas para Gago. Por un lado, el equipo sostuvo el control, concedió poco y cumplió el objetivo competitivo pese a presentar una alineación con varias modificaciones. Por otro, la falta de contundencia y la escasa profundidad después del descanso muestran aspectos que deberán corregirse si la U pretende avanzar en un torneo que, desde octavos de final, exigirá mayor capacidad para transformar el dominio territorial en goles.
