Los dos partidos de pretemporada disputados por la UD Las Palmas han dejado en evidencia una carencia estructural en la salida de balón desde la defensa. Esta limitación no solo afecta el inicio de las jugadas, sino que también condiciona el desarrollo táctico del equipo bajo la dirección de Rubén de la Barrera. El análisis de las consecuencias revela tanto oportunidades de mejora como riesgos que podrían alterar el equilibrio del proyecto amarillo en la próxima temporada.
Fortalezas que Javi Montero aportaría al esquema
Javi Montero, con 27 años y experiencia en Primera División, ofrece un perfil que encaja directamente con la necesidad detectada. Su capacidad para distribuir desde atrás, probada en el ascenso del Málaga, permitiría a los centrales grancanarios mantener posiciones más naturales sin depender constantemente de la ayuda de Iñaki y Kirian. Esta polivalencia, que incluye el lateral izquierdo, reduce la necesidad de improvisaciones y facilita transiciones más fluidas hacia el mediocampo.
Además, su trayectoria en equipos como el Atlético de Madrid y el Besiktas demuestra solvencia en defensas adelantadas y en la organización de la línea. La jerarquía observada en los playoff del Málaga sugiere que podría ejercer un rol de mando inmediato, liberando a Luis Helguera de buscar soluciones temporales en el mercado.
Riesgos de adaptación en el sistema de De la Barrera
Sin embargo, la incorporación de un central zurdo con experiencia en diferentes ligas no garantiza una integración automática. El estilo de juego del técnico exige precisión en pases cortos bajo presión, y Montero ha mostrado altibajos en fases donde perdió protagonismo tras lesiones. Una adaptación incompleta podría perpetuar los problemas actuales, obligando al equipo a seguir recurriendo a patadones en momentos clave.
El historial de menisco en el Racing de Santander añade una capa de incertidumbre sobre su disponibilidad física durante una temporada completa. Si las molestias recurrentes reaparecen, la zaga volvería a depender de perfiles como Andrés Rodríguez o Carlos Navarro, cuya falta de peso en la distribución ya ha sido señalada.

Impacto en la planificación deportiva y el presupuesto
La valoración de mercado de un millón de euros que otorga Transfermarkt a Montero representa una oportunidad de adquisición sin coste de traspaso. Esta circunstancia permite a la dirección deportiva destinar recursos a otras posiciones, como laterales o mediocentros con mejor salida de balón. No obstante, la competencia con otros clubes interesados en centrales con experiencia en la máxima categoría podría elevar los salarios y complicar las negociaciones.
Si el fichaje se concreta, el equilibrio interno del vestuario podría verse alterado. Jugadores como Álex Suárez y Juanma Herzog, que han formado parte del bloque reciente, podrían percibir una reducción de minutos, afectando la cohesión grupal que tanto valora la entidad grancanaria.
Escenarios de incertidumbre para el rendimiento colectivo
En el corto plazo, la llegada de Montero podría estabilizar la salida de balón y permitir que Iñaki recupere su posición habitual sin sobrecargas. Esta mejora facilitaría el control del juego en partidos contra rivales que presionan alto, reduciendo errores que derivan en contraataques peligrosos.
A medio y largo plazo, persiste el riesgo de que la solución sea parcial. Si el nuevo central no logra replicar el nivel mostrado en los playoff del Málaga bajo la presión constante de LaLiga, el equipo podría verse obligado a modificar su filosofía de juego. Esto implicaría un retroceso respecto al modelo implantado por De la Barrera y una posible pérdida de identidad que ha caracterizado a la UD en las últimas campañas.
El tercer amistoso ante el Leiria servirá como termómetro para medir la evolución real de la zaga. Cualquier mejora observable allí ofrecerá indicios sobre si el mercado debe priorizar un solo perfil o diversificar opciones para cubrir múltiples escenarios de riesgo.
