Aymeric Laporte, nacido en Agen en 1994, se ha consolidado como pieza clave de la selección española durante el Mundial. El central ha disputado todos los minutos disponibles hasta la final contra Argentina, salvo un breve relevo en el partido ante Austria por molestias físicas. Su dupla con Cubarsí ha permitido que España encaje apenas un gol en todo el torneo, lo que refleja una solidez defensiva construida con esfuerzo y adaptación constante.

Su trayectoria hasta llegar a este punto no sigue el patrón habitual de los internacionales españoles. Laporte llegó a España procedente de Francia con 16 años y, tras obtener la nacionalidad por vía extraordinaria en 2021, ha acumulado 54 partidos con la Roja. Esa nacionalización exprés, aprobada por el Consejo de Ministros a petición de la federación, le permitió debutar en la Eurocopa de ese mismo año bajo Luis Enrique.
Orígenes franceses y llegada al Athletic
Laporte nació en Agen, una localidad de poco más de 33.000 habitantes en el suroeste francés. Su nombre completo, Aymeric Jean Louis Gérard Alphonse Laporte, refleja claramente sus raíces. Durante un partido entre selecciones regionales de Aquitania y Euskadi, el Athletic detectó su potencial. La existencia de un bisabuelo vasco facilitó su fichaje por las categorías inferiores del club bilbaíno en 2010, un cambio de país que coincidió con la separación de sus padres.
Ese traslado marcó su adolescencia. Sin dominio inicial del castellano y con visitas familiares limitadas por costes y horarios laborales, Laporte ha reconocido en entrevistas que esa etapa influyó en su carácter más reservado. “Hubiera preferido una infancia más estable”, declaró entonces a France Football. El aislamiento contribuyó a forjar una personalidad que muchos describen como solitaria, aunque también como profesionalmente muy disciplinada.
El rugby como alternativa y el salto al City
Antes de centrarse en el fútbol, Laporte practicó rugby en su infancia. Su padre, que llegó a jugar en la segunda división francesa, conocía las exigencias físicas de ese deporte y prefirió orientarlo hacia el balón. Durante su formación en Lezama, Laporte ocupó todas las posiciones de campo excepto la de portero. Debutó con el primer equipo del Athletic en 2012 bajo Marcelo Bielsa y, tras cinco temporadas y media, el Manchester City pagó 65 millones de euros por su traspaso en 2018.
En Inglaterra disputó cinco años y medio bajo Pep Guardiola, periodo en el que conquistó 15 títulos, entre ellos cinco Premier League y una Champions League. En 2023 fichó por el Al-Nassr saudí, donde permaneció dos temporadas antes de regresar al Athletic en 2025. Esa vuelta al club que le formó cerró un círculo iniciado quince años antes.
Sara Botello y la familia actual
En el plano personal, Laporte mantiene una relación estable con Sara Botello, bailarina bilbaína con la que tiene dos hijos. Se conocieron cuando ella actuaba como animadora en partidos del Bilbao Basket durante la primera etapa del defensa en el Athletic. La pareja contrajo matrimonio en 2023 en el Castillo de Sant Marçal, cerca de Barcelona. Botello ha participado en diversas compañías de danza y espectáculos culturales, y su presencia en el MetLife Stadium durante la final representa el apoyo habitual que la familia ofrece al jugador en los grandes momentos.
La combinación de una infancia marcada por el cambio, una carrera profesional construida en dos países y una vida familiar consolidada en Bilbao configura el perfil de un futbolista que, a sus 32 años, busca el único gran título que aún le falta con la selección española. Su trayectoria ilustra cómo factores personales y decisiones institucionales pueden converger en un perfil internacional poco común dentro del fútbol español actual.
