La autorización de la Federación Peruana de Fútbol (FPF) para que el Gobierno Regional de Ucayali utilice el complejo deportivo La Videnita durante la visita del papa León XIV a Pucallpa constituye mucho más que la cesión temporal de un escenario. El permiso, comunicado mediante el Oficio N.° 377-FPF-2026, fechado el 2 de setiembre y dirigido al gobernador regional Manuel Gambini Rupay, abre una operación de gran escala en la que convergen religión, seguridad, infraestructura pública, gestión deportiva y representación política.
La misa central está prevista para el 15 de noviembre, dentro de un viaje apostólico al Perú programado entre el 11 y el 16 de noviembre, con escalas anunciadas en Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa. Sin embargo, la Santa Sede todavía debe publicar el programa definitivo, con horarios, recorridos y actividades oficiales. Esa precisión es relevante: la autorización de la FPF confirma la disponibilidad del recinto, pero no equivale por sí sola a la aprobación final de toda la agenda papal ni resuelve las condiciones operativas que deberán cumplirse antes del evento.
La decisión que transforma un recinto deportivo en infraestructura de Estado
La Videnita fue inspeccionada por las comisiones de avanzada vinculadas al Vaticano, que la consideraron apta para albergar la celebración eucarística debido a su extensión y a su capacidad para recibir a miles de personas. La elección del lugar responde, en apariencia, a una lógica funcional: se necesita una superficie amplia, accesible y controlable para concentrar a una multitud, instalar áreas litúrgicas, disponer rutas de evacuación y organizar los servicios de atención.
Pero la selección también revela una limitación estructural de Pucallpa. La ciudad no cuenta con una infraestructura especializada para recibir concentraciones religiosas o institucionales de esta magnitud. En consecuencia, un complejo deportivo pasa a cumplir una función extraordinaria que obliga a coordinar varias capas de responsabilidad: acondicionamiento del terreno, protección de la infraestructura, instalación de sistemas eléctricos y sanitarios, control de accesos, atención médica, manejo de residuos y recuperación posterior del espacio.
El permiso de la FPF incorpora una condición que puede parecer administrativa, pero que tiene un alcance estratégico: las adecuaciones deberán ser compatibles con el uso deportivo y procurar un beneficio sostenible para el fútbol y la comunidad ucayalina. En otras palabras, la federación no está concediendo un espacio vacío para un acto único. Está protegiendo un activo deportivo cuya utilidad debe mantenerse después de la visita papal.

Ese planteamiento modifica la pregunta central. Ya no se trata únicamente de saber dónde se celebrará la misa, sino de determinar qué obras se ejecutarán, quién las financiará, quién las supervisará y qué quedará instalado una vez que termine el evento. Si la preparación se limita a estructuras desmontables, el impacto permanente puede ser reducido. Si, en cambio, se aprovecha la ocasión para mejorar servicios básicos, accesibilidad, drenaje, iluminación o seguridad, la visita podría dejar una infraestructura más útil para el deporte regional.
El verdadero valor de la autorización estará en lo que permanezca
El primer punto de análisis es que la autorización puede convertirse en una oportunidad de inversión pública indirecta, pero solo si existe una planificación orientada al legado. Los grandes eventos suelen acelerar decisiones que permanecen pendientes durante años: reparación de accesos, ordenamiento del tránsito, renovación de instalaciones sanitarias y ampliación de la capacidad operativa de los servicios de emergencia.
En La Videnita, la posibilidad de un legado depende de que las obras respondan a necesidades deportivas reales y no únicamente a los requerimientos de la misa. Un sistema eléctrico temporal puede resolver la transmisión del acto, pero no necesariamente mejora el entrenamiento de los clubes. Una estructura de control de ingreso puede ser útil durante la jornada, pero no sustituye una política estable de mantenimiento. La diferencia entre gasto ceremonial e inversión pública se encuentra en la reutilización, la calidad técnica y la transparencia del presupuesto.
La FPF ha pedido que se identifique a los funcionarios responsables de coordinar los trabajos técnicos. Esa solicitud apunta a un riesgo frecuente en proyectos interinstitucionales: cuando participan el Gobierno Regional, autoridades locales, representantes eclesiásticos, equipos de seguridad y la federación deportiva, la responsabilidad puede diluirse. Nombrar coordinadores no basta; también será necesario establecer competencias, cronogramas, protocolos de aprobación y mecanismos de rendición de cuentas.
Una segunda conclusión es que el evento someterá a prueba la capacidad de gestión de Ucayali. Una misa papal no es una actividad convencional de calendario regional. La asistencia masiva puede aumentar la demanda sobre transporte, hospedaje, alimentación, telecomunicaciones, atención médica y seguridad. Pucallpa deberá operar durante varias horas como un punto de concentración nacional e internacional, con visitantes que posiblemente lleguen desde otras provincias y regiones amazónicas.
La economía local puede beneficiarse, pero no de manera automática
La visita puede dinamizar sectores vinculados al turismo, la hotelería, el transporte fluvial y terrestre, la gastronomía, el comercio minorista y los servicios de organización de eventos. También puede fortalecer la visibilidad de Pucallpa como puerta de entrada a la Amazonía peruana. El encuentro previsto en el bulevar de Yarinacocha con representantes de pueblos indígenas amazónicos añade una dimensión cultural y territorial que podría ampliar el interés de los visitantes más allá de la misa.
Sin embargo, el impacto económico no debe medirse solo por la cantidad de personas congregadas. Una multitud puede generar ingresos durante un día y, al mismo tiempo, producir saturación, aumento de precios, acumulación de residuos y problemas de movilidad. Los beneficios se distribuyen de forma desigual: los negocios formalizados y ubicados en los circuitos de mayor tránsito suelen estar mejor preparados para aprovechar la demanda, mientras que los vendedores informales pueden quedar expuestos a operativos de control o a restricciones de acceso.
La organización debería considerar mecanismos para incorporar a pequeños negocios locales, especialmente en la provisión de alimentos, transporte autorizado, artesanía, servicios de orientación y gestión de residuos. La presencia de comunidades indígenas en la agenda también exige evitar una representación meramente decorativa. Si el encuentro de Yarinacocha se presenta como diálogo con los pueblos amazónicos, estos deben participar en la definición de los contenidos, los protocolos y las condiciones de acceso, y no solo ser convocados como imagen del territorio.
La cuestión tiene una dimensión política. El Gobierno Regional puede presentar la autorización como un logro institucional y como una confirmación de la importancia de Ucayali en la agenda nacional. La Iglesia Católica buscará garantizar una celebración ordenada y pastoralmente significativa. La FPF, por su parte, debe preservar el valor de La Videnita. Las autoridades nacionales tendrán que responder por la seguridad y la logística. Cada actor tiene incentivos distintos y, por ello, la coordinación será tan importante como la infraestructura.
Entre la centralidad religiosa y los límites del uso de un bien deportivo
La decisión de emplear La Videnita también plantea una discusión legítima sobre el uso temporal de instalaciones públicas o deportivas para actividades no deportivas. La autorización no implica necesariamente un conflicto, sobre todo si el complejo recibe mejoras y si se garantiza la recuperación del campo. Pero sí obliga a precisar quién asumirá los costos por desgaste, reparaciones, limpieza y eventuales daños.
La experiencia de escenarios deportivos utilizados para conciertos, actos políticos o celebraciones masivas muestra que el deterioro no siempre se limita al césped. El tránsito de grandes volúmenes de personas puede afectar accesos, servicios higiénicos, cercos, áreas técnicas y sistemas de drenaje. En una ciudad amazónica, donde las lluvias y las condiciones del suelo pueden complicar la conservación de superficies, la evaluación debe incorporar factores ambientales y no solo la capacidad nominal del recinto.
La compatibilidad con el fútbol requiere un plan técnico que defina la carga máxima de las estructuras, las zonas de circulación, la protección de la cancha, las condiciones de desmontaje y los tiempos de recuperación. También debería contemplar una inspección independiente antes y después de la actividad. Sin esos controles, la promesa de un beneficio sostenible puede quedar reducida a una declaración formal.
El tercer punto de análisis es que la seguridad probablemente será el componente más complejo y menos visible de la operación. La llegada de un pontífice combina una figura de alta protección, una concentración multitudinaria y una agenda con desplazamientos urbanos. A ello se suma la geografía de Pucallpa, los trayectos hacia Yarinacocha y la posibilidad de que numerosos asistentes se movilicen desde zonas con conectividad limitada.
La agenda definitiva definirá el tamaño real del operativo
Mientras el Vaticano no publique los horarios, recorridos y actividades oficiales, cualquier estimación sobre el dispositivo de seguridad o la demanda de servicios será provisional. La diferencia entre una visita breve, con acceso controlado y aforo delimitado, y una jornada abierta con desplazamientos públicos puede alterar completamente las necesidades de transporte, vigilancia, atención sanitaria y alojamiento.
La planificación deberá incluir rutas alternativas, puntos de atención médica, protocolos para personas mayores y con discapacidad, sistemas de información en tiempo real y procedimientos específicos para menores extraviados. Las autoridades también tendrán que gestionar los accesos de quienes lleguen por vía fluvial, una variable particularmente importante en la Amazonía. El objetivo no puede ser solo proteger al visitante principal; debe garantizarse que la multitud pueda ingresar, permanecer y retirarse sin que el evento se convierta en una emergencia.
Existe además un riesgo de comunicación pública. Si se anuncian detalles antes de la confirmación oficial de la Santa Sede, pueden generarse expectativas contradictorias, reservas especulativas y desplazamientos prematuros. La coordinación de mensajes entre el Vaticano, la Iglesia local, el Gobierno Regional y las autoridades de seguridad deberá ser estricta. La incertidumbre es tolerable durante la etapa de preparación, pero se vuelve peligrosa cuando afecta decisiones de miles de personas.
Otro riesgo es la presión sobre el presupuesto regional. La autorización de la FPF no especifica el costo de las adecuaciones ni la fuente de financiamiento. Si las obras se realizan con recursos públicos, será necesario distinguir entre los gastos directamente vinculados a la visita y las mejoras que quedarán como patrimonio de la comunidad. Esa separación facilita el control ciudadano y evita que el carácter excepcional del evento sea utilizado para justificar contrataciones opacas o adquisiciones sin planificación.
La oportunidad de Pucallpa dependerá de la gobernanza, no del espectáculo
La visita de León XIV puede reforzar la presencia de Pucallpa en el mapa nacional y ofrecer una plataforma para visibilizar las demandas de la Amazonía. El encuentro con representantes indígenas podría poner en primer plano problemas como la protección territorial, la conectividad, el acceso a salud y educación, y la defensa de los ecosistemas. No obstante, la atención mediática solo tendrá valor político si se traduce en compromisos verificables y seguimiento posterior.
También será importante evitar que la centralidad del acto religioso oculte los costos para la población local. Restricciones de tránsito, cierre de vías, suspensión de actividades deportivas y aumento temporal de precios pueden afectar a quienes no participen en la visita. Las autoridades deberán explicar con anticipación las medidas, compensar los impactos razonables y mantener abiertos canales de reclamo.
El escenario más favorable es aquel en el que La Videnita recibe mejoras técnicamente justificadas, los clubes y usuarios deportivos recuperan el espacio en buenas condiciones, los pequeños negocios participan de la actividad económica y las comunidades indígenas intervienen con autonomía en el encuentro de Yarinacocha. El escenario más problemático sería una operación costosa, concentrada en la imagen institucional, con obras apresuradas, responsabilidades difusas y daños que luego recaigan sobre el presupuesto deportivo.
La autorización de la FPF es, por ahora, un primer paso administrativo. El desafío comienza con la ejecución: convertir una sede deportiva en un espacio seguro para una celebración multitudinaria sin desnaturalizar su función, y aprovechar la atención que recibirá Ucayali sin reducir la región a un decorado de la visita. La medida será evaluada no solo por la solemnidad de la misa del 15 de noviembre, sino por la capacidad de las instituciones para demostrar que un evento excepcional puede dejar beneficios concretos, controlables y duraderos.
