Los Ángeles FC rescató un empate 2-2 ante Real Salt Lake, pero el punto dejó más preocupación que alivio: el equipo de Marc Dos Santos llegó a seis partidos consecutivos sin ganar en la MLS. El resultado sostiene al club entre los cuatro mejores de la Conferencia Oeste, aunque confirma una tendencia que amenaza su margen en la recta decisiva: capacidad ofensiva para golpear y fragilidad para proteger ventajas.

Talento ofensivo, cierre insuficiente
Denis Bouanga abrió el marcador al minuto 14 tras una asistencia precisa de Son Heung-Min, quien posteriormente firmó el 2-1 al 38′. La conexión entre ambas figuras volvió a ofrecer una respuesta de alto nivel en ataque, incluso después de que Saba Lobjanidze igualara para los locales. Sin embargo, el planteamiento con tres centrales no logró otorgar el control defensivo que buscaba Dos Santos.
Hugo Lloris evitó una derrota antes del descanso con una atajada a corta distancia ante Lukas Engel y sostuvo al LAFC en el complemento frente a Luca Moisa y Noel Caliskan. Pero al 75′, un rebote tras una intervención del francés quedó servido para Caliskan, autor del empate. La jugada resume el problema colectivo: Lloris multiplicó sus respuestas, pero la presión constante terminó exponiendo a una defensa incapaz de despejar con autoridad.
El LAFC aún tuvo la victoria al 87′, cuando Son superó al guardameta Rafa Cabral en un contragolpe, pero DeAndre Yedlin salvó sobre la línea. La acción selló una noche en la que los angelinos produjeron momentos de jerarquía sin convertirlos en resultado. El próximo 9 de septiembre, ante New York Red Bulls en el BMO Stadium, el equipo necesitará más que sus estrellas: deberá recuperar regularidad y cerrar los partidos para frenar una racha que empieza a comprometer su posición en el Oeste.
