Los Lakers vuelven a marcar el paso fuera de la cancha: Bob Iger y Joshua Kushner han comprado la franquicia por 12.500 millones de dólares, la cifra más alta pagada nunca por un equipo de la NBA. La operación llega apenas 14 meses después de que la familia Buss vendiera la entidad por 10.000 millones, tras haberla adquirido en 1979 por 67,5 millones. El salto refleja hasta qué punto la NBA se ha convertido en un activo financiero de primer orden, muy por encima de su rendimiento deportivo inmediato.

En lo deportivo, el equipo está en plena transición: LeBron James ya se ha ido y el proyecto descansa en Luka Doncic y Austin Reaves, aún lejos de una candidatura sólida al anillo. Aun así, el mercado, la marca global y la escasez de franquicias comparables han empujado su valoración hasta la cima de la liga, por delante de Warriors y Knicks. El dato confirma una tendencia clara: en la NBA, el valor de marca crece más rápido que las victorias.
