El inicio de LaLiga 2026/2027 ha vuelto a provocar cortes de acceso en Internet. La patronal del fútbol reactivó este sábado el bloqueo de direcciones IP para frenar las retransmisiones no autorizadas, una práctica que alcanzó cerca de 550 IP restringidas alrededor de la medianoche, según los registros de monitorización de HayAhoraFútbol.
La medida afecta especialmente a infraestructuras compartidas. Al bloquear una IP completa en lugar de una URL concreta, los operadores pueden dejar inaccesibles, junto a las fuentes ilícitas, tiendas en línea, medios, herramientas de desarrollo y otros servicios sin relación con el fútbol. La CDN de Cloudflare concentró el mayor número de bloqueos, mientras operadores como Digi mantuvieron las restricciones durante más tiempo que Orange o MásMóvil.

Una autorización con fecha de caducidad
El mecanismo cuenta con el respaldo de una autorización del Juzgado de lo Mercantil número 6 de Barcelona, concedida por tres temporadas desde la 2024/2025. Por tanto, la campaña actual será, en principio, la última cubierta por ese aval: expirará el 20 de junio de 2027, al terminar la competición de Segunda División.
La futura renovación afrontará un escenario más exigente. El Congreso llegó a estudiar límites basados en el principio de proporcionalidad, aunque todavía no se han aprobado, y el cifrado ECH promovido por Cloudflare y Apple no impide el bloqueo directo de IP. La cuestión central sigue siendo el daño a terceros: los informes de OONI ya han documentado cómo estas restricciones degradan servicios legítimos y dificultan el acceso a información y herramientas digitales.
Además, una resolución del Juzgado de lo Mercantil de Córdoba eximió a NordVPN de multas al reconocer perjuicios a terceros, mientras que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha considerado legítimas las VPN. Estos precedentes no eliminan la protección contra la piratería, pero obligan a justificar mejor medidas que, por su diseño, pueden apagar mucho más que una retransmisión ilegal.
