España inicia la preparación de la final del Mundial 2026 con una inquietud concreta: Lamine Yamal no entrenó al ritmo del grupo. El delantero del Barcelona realizó trabajo diferenciado en las instalaciones del New York Red Bulls tras aparecer con un vendaje en el cuádriceps izquierdo. La imagen, captada durante la sesión del 16 de julio, reactivó las dudas surgidas al final del partido contra Francia, donde se le observó una leve cojera.

El cuerpo técnico optó por una gestión preventiva de cargas. Yamal completó carrera continua y ejercicios individuales sin gestos de dolor agudo, pero su ausencia de las actividades colectivas refleja el desgaste acumulado en un torneo de alta exigencia física. Pedro Porro, por su parte, también trabajó de forma separada por una sobrecarga muscular. Ninguno de los dos casos ha derivado, hasta ahora, en una lesión estructural confirmada por la Federación.
La decisión de Luis de la Fuente prioriza la recuperación antes del encuentro del 19 de julio contra Argentina en el MetLife Stadium. España dispone de sesiones adicionales para evaluar la evolución del extremo, cuya velocidad y capacidad de desequilibrio resultan difíciles de sustituir. El escenario más probable apunta a una participación limitada o controlada, siempre que Yamal reintegre el trabajo grupal sin restricciones en los próximos días. La gestión de estas molestias define el margen real que tiene la Roja para disputar el título ante la campeona vigente.
