Durante el desfile de campeones del mundo por Madrid, Lamine Yamal convirtió una pancarta lanzada desde el público en una broma directa contra Leandro Paredes. El cartel, que mostraba primero a su hermano pequeño como Jesucristo, proponía en el reverso un combate entre el argentino y Gavi en La Velada del Año VII. El gesto alude al altercado final del partido contra Argentina, donde Paredes agarró por el cuello a Eric García y golpeó a Gavi.

Esta iniciativa revela cómo los jugadores transforman tensiones deportivas en humor colectivo. Yamal no solo recordó el incidente, sino que lo elevó a espectáculo público, demostrando control emocional y capacidad para desdramatizar rivalidades. El autobús devolvió el cartel, cerrando el ciclo sin escalar la provocación.
El hecho confirma que las celebraciones de selecciones permiten liberar tensiones acumuladas durante el torneo. Al integrar la pancarta al festejo, Yamal muestra madurez táctica: convierte un momento potencialmente conflictivo en entretenimiento compartido que une a aficionados y jugadores. La selección española, tras conquistar el título, prioriza la cohesión interna por encima de rencores.
