Joan Laporta llegó a Dallas el 13 de julio con un doble objetivo: respaldar a España en el Mundial y tender puentes con Gianni Infantino y Rafael Louzán. El presidente del Barça, tras romper con Florentino Pérez por la Superliga, ha priorizado el acercamiento a la FIFA y la RFEF para reforzar la candidatura del Spotify Camp Nou como sede de la final del Mundial 2030.

La estrategia resulta clara. Tras reducir la multa de la UEFA de 60 a 15 millones de euros gracias a su aproximación a Ceferin, Laporta necesita ahora el apoyo de Infantino. El estadio remodelado, con capacidad para 104.600 espectadores, se presenta como el más moderno entre los finalistas, pero requiere respaldo institucional para superar al Bernabéu.
Relación con la RFEF
El encuentro con Louzán en la Casa España de Dallas también busca normalizar los contactos con la federación en plena investigación del caso Negreira. Al mostrar apoyo público a la selección, Laporta mejora su posición ante un organismo clave para la organización del torneo de 2030, donde España tendrá peso decisivo.
Este movimiento revela un cambio de prioridades: el Barça ya no depende de alianzas con el Real Madrid y explora influencias directas en el fútbol mundial para resolver sus necesidades deportivas e institucionales.
