Aymeric Laporte llegó a la final del Mundial de 2026 como pilar central de la selección española. Su trayectoria refleja un recorrido marcado por decisiones tempranas y adaptaciones constantes entre dos países vecinos. Nacido en Agen en 1994, el defensa ha consolidado una carrera que combina formación francesa con un rendimiento consolidado bajo la camiseta de España.
Infancia y primeros pasos en Agen
Laporte comenzó a jugar al fútbol a los cinco años en el Sporting Union Agen. Su familia, sin tradición profesional en el deporte, apoyó su desarrollo desde el primer momento. El padre trabajaba en un supermercado y la madre como peluquera, mientras que los abuelos practicaban rugby y tenis a nivel local. Esta base familiar proporcionó estabilidad durante los primeros traslados que definirían su futuro.
Con doce años, Laporte ingresó como interno en el Colegio Didier-Lamoulie en Miramont-de-Guyenne, una institución conocida por formar futbolistas. La separación de sus padres fue una decisión práctica orientada a mejorar su preparación técnica y académica. Dos años después, el Athletic Club detectó su potencial y lo incorporó a su estructura formativa.
Formación en el País Vasco y límites del fichaje
Al cumplir quince años, Laporte se trasladó primero a Bayona y luego a Bilbao. La normativa francesa impedía fichar directamente a menores de dieciséis años fuera del país, por lo que el Athletic lo cedió temporalmente al Aviron Bayona. Esta cesión permitió completar su etapa juvenil dentro del territorio vascofrancés y cumplir los requisitos de la filosofía del club bilbaíno.
La operación generó debate en el entorno del Athletic. Algunos sectores la interpretaron como un precedente para reclutar talento fuera de las provincias vascas tradicionales. Laporte disputó más de cincuenta partidos con las selecciones juveniles francesas y capitaneó varios equipos desde la categoría sub-17 hasta la sub-21, aunque nunca consiguió debutar con la absoluta dirigida por Didier Deschamps.

El proceso de nacionalización española
En 2016 la Real Federación Española de Fútbol ya había mostrado interés por Laporte durante la etapa de Julen Lopetegui. Cinco años después, Luis Enrique retomó el contacto y le ofreció un lugar inmediato en el equipo si obtenía la nacionalidad. El central aceptó porque consideraba que su estilo de juego se ajustaba a la idea de posesión y salida de balón que proponía el seleccionador.
El Boletín Oficial del Estado publicó la nacionalización por carta de naturaleza el 12 de mayo de 2021. Tres semanas más tarde, Laporte debutó con España en un amistoso contra Portugal en el Metropolitano. Jugó setenta y nueve minutos como titular y fue sustituido por Diego Llorente en el empate sin goles.
Consolidación y rendimiento con España
Desde su debut, Laporte ha participado en la Eurocopa 2020, la Nations League y las eliminatorias del Mundial 2026. Su adaptación al esquema de Luis de la Fuente ha sido progresiva: ha ganado solidez en la salida de balón y ha mejorado la coordinación con los laterales. Estos elementos han sido clave para mantener la portería a cero en partidos decisivos.
La trayectoria de Laporte ilustra cómo las selecciones nacionales pueden incorporar talento formado en otros países cuando existe una conexión cultural o lingüística cercana. Su caso no ha generado polémica significativa dentro de la federación española, aunque sí sirvió para recordar las estrictas normas del Athletic sobre la cantera vasca.
Perspectivas antes de la final
En vísperas del partido decisivo del Mundial, Laporte representa la figura del defensor que prioriza la continuidad competitiva por encima de la nacionalidad de origen. Su presencia en el once inicial de España demuestra que la elección realizada en 2021 ha producido resultados tanto individuales como colectivos. La historia personal del central francés sigue vinculada al fútbol de élite, ahora con el objetivo de levantar el trofeo más importante del deporte.
