Leo Messi no pudo contener la emoción tras la final del Mundial perdida por Argentina ante España. A sus 39 años, el delantero rompió a llorar al recibir la medalla de subcampeón de manos del presidente Donald Trump en el MetLife Stadium. Su despedida del torneo más importante quedó sellada con un aplauso de la hinchada argentina que reconoció su trayectoria.

En su sexto Mundial, Messi anotó ocho goles y dio dos asistencias clave en la semifinal. Sin embargo, España dominó la final y forzó la prórroga donde la Albiceleste cayó. La Bota de Oro fue para Kylian Mbappé, quien superó a Messi con diez goles. El argentino acumula ahora 21 tantos en Copas del Mundo, solo superado por el francés.
Esta derrota representa el cierre de un ciclo. Messi ya no podrá disputar otro torneo con la selección y deja un legado que combina récords con una emotividad que trasciende el resultado. La ovación de aficionados de ambos equipos subraya el respeto ganado por un jugador que transformó el fútbol argentino en las últimas dos décadas.
