Universidad Católica atraviesa su tramo más delicado de la temporada justo antes de enfrentar a Estudiantes de La Plata por los octavos de final de la Copa Libertadores. El equipo dirigido por Daniel Garnero pasó, en cuestión de semanas, de exhibir un funcionamiento estable y acumular nueve victorias consecutivas a recibir 10 goles en sus últimos tres partidos, con un empate y dos derrotas.

El retroceso quedó expuesto primero en el empate 3-3 ante Deportes La Serena. La UC llegó a estar 2-0 arriba, pero perdió el control del encuentro y permitió que el conjunto granate atacara con continuidad durante el segundo tiempo. Días después, la caída por 3-0 frente a Deportes Concepción confirmó que las dificultades no se limitaban a una circunstancia puntual.
Una defensa que dejó de proteger sus ventajas
La pérdida de solidez comienza en la última línea, aunque sus causas se extienden al funcionamiento colectivo. Contra La Serena, el conjunto precordillerano sufrió desde el inicio con las transiciones del rival, que encontró espacios a la espalda del mediocampo. El arquero Darío Melo debió intervenir en varias ocasiones para evitar que el partido se complicara antes del descanso, una señal de que la ventaja parcial ocultaba problemas que luego se hicieron visibles.
Garnero reconoció esa merma después de la derrota ante Concepción. “Me preocupa ese pequeño bajón que tenemos individual y colectivo”, señaló. Frente al cuadro penquista, la UC volvió a quedar expuesta cada vez que perdió la pelota. “Quedamos expuestos porque nos recuperaban la pelota y nos atacaban”, explicó el entrenador, en referencia a una secuencia que se repitió durante el partido.
El estado del campo del estadio Ester Roa Rebolledo condicionó el desarrollo y dificultó la circulación para ambos equipos. Sin embargo, Concepción logró adaptarse mejor a las condiciones. La UC insistió en mantener asociaciones en sectores donde el balón se frenaba, y esa decisión aumentó el riesgo de pérdidas en zonas sensibles. El problema, por tanto, no fue solamente defensivo: también estuvo relacionado con la elección de dónde y cómo iniciar sus ataques.
El arco y el costo de los errores puntuales
La inestabilidad bajo los tres palos es un asunto que el club arrastra durante el año. Entre Vicente Bernedo y Melo, distintas equivocaciones en acciones específicas terminaron influyendo en varios resultados. Bernedo quedó cuestionado en los empates ante Everton y Unión La Calera, además de la derrota frente a Universidad de Chile. Su suspensión por los incidentes posteriores al clásico con Colo Colo obligó a Garnero a utilizar a Melo.
El segundo arquero tampoco consiguió entregar plena seguridad. En el empate frente a La Serena, una mala salida facilitó el descuento de Gonzalo Figueroa y permitió que el rival volviera a entrar en un partido que la UC parecía controlar. De acuerdo con el balance del club, este tipo de fallas ha significado al menos 10 puntos perdidos durante la Liga de Primera.
Pese a los antecedentes, Cruzados no contempla por ahora incorporar otro guardameta. José María Buljubasich defendió el rendimiento de Bernedo y destacó su participación internacional. “Vicente ha hecho un buen campeonato. Tuvo muy buenos partidos en la Copa Libertadores. Es un arquero que tiene potencial y que lo está haciendo bien”, afirmó a El Deportivo. La postura implica respaldar a los arqueros disponibles y corregir el funcionamiento antes que modificar esa posición.
Zampedri mantiene su producción, pero la UC perdió claridad
En el área rival, Fernando Zampedri continúa siendo el principal sostén ofensivo. El delantero marcó dos veces contra La Serena y volvió a aparecer cuando el encuentro parecía encaminado a una derrota. La dificultad está en que la producción del resto del equipo disminuyó, especialmente en la capacidad para transformar la posesión y las aproximaciones en ocasiones claras.
Garnero aseguró que su equipo llegó “seis o siete veces” durante el primer tiempo frente a Concepción. No obstante, esas acciones no terminaron en remates de alta probabilidad ni en goles. La oportunidad más nítida acabó con un disparo elevado de Justo Giani frente al arco. La falta de contundencia vuelve más decisivos los errores defensivos: cuando el equipo no convierte, cada pérdida o desajuste tiene un impacto mayor en el resultado.
“No podemos ser efectivos para terminar y nos llegan no tantas veces y nos convierten”, resumió el técnico. La frase describe una descompensación que explica parte de la caída reciente: la UC concede demasiado en relación con las ocasiones que entrega, pero tampoco consigue imponer una diferencia ofensiva que le permita absorber esos riesgos.
Un plantel con menos respuestas para la recta decisiva
El desgaste también aparece como un factor relevante. Las lesiones de Diego Valencia, Tomás Asta-Buruaga y Clemente Montes redujeron las alternativas de recambio en posiciones importantes. La falta de nuevas incorporaciones obliga a sostener una base que afrontó un primer semestre con cuatro competencias, una exigencia que pudo afectar tanto la intensidad como la capacidad de respuesta durante los partidos.
Garnero sostuvo que el equipo no logró realizar una preparación ideal durante el receso de tres semanas. “Tenemos un pequeño bajón deportivo después de un semestre exigente, con poco receso. No pudimos quizá prepararnos de lo físico como se debería”, explicó. Buljubasich, por su parte, afirmó que el club sigue abierto a sumar jugadores si encuentra opciones que combinen jerarquía y viabilidad económica. “Si encontramos un jugador que aporte, dentro de valores razonables, lo vamos a traer”, señaló.
El entrenador admitió, sin embargo, que la búsqueda no ha sido sencilla. “Queremos buscar a alguien de jerarquía que lamentablemente no lo encontramos”, dijo. Mientras no haya refuerzos, la recuperación dependerá principalmente de los futbolistas que ya integran el plantel y de la capacidad del cuerpo técnico para corregir las transiciones, mejorar la eficacia y recuperar la confianza.
Cobresal, antesala de una prueba mayor
La derrota ante Concepción dejó a la UC a 15 puntos de Colo Colo y estrechó también su margen en la pelea por asegurar el segundo lugar, posición que entrega el cupo Chile 2. El empate ante La Serena ya había ampliado la distancia en la parte alta de la Liga de Primera, de modo que el problema no se limita a la preparación internacional.
El duelo del próximo viernes ante Cobresal será la última referencia competitiva antes de la serie con Estudiantes de La Plata. Más que una obligación de borrar rápidamente los malos resultados, el partido permitirá observar si se trata de un bajón transitorio asociado al desgaste y al receso o de una tendencia que afecta la estructura del equipo. Para la UC, recuperar el control del juego y reducir los errores será tan importante como volver a ganar antes del desafío principal del año.
