El Levante Femenino ha anunciado dos fichajes que buscan revertir el descenso sufrido la pasada campaña y colocar al equipo en posición de aspirar al ascenso directo a Liga F. Paula Arce, lateral derecha de 26 años formada en la cantera granota, regresa por una temporada procedente del Elche. Sara Martínez, centrocampista madrileña de 21 años, llega por dos temporadas tras completar su etapa en el CD Alba Fundación.
Ambas jugadoras aportan perfiles complementarios: experiencia en categorías superiores por parte de Arce y proyección de futuro en el caso de Martínez. El club busca combinar estas trayectorias para construir una plantilla capaz de competir en Primera RFEF con aspiraciones reales de retorno a la élite.
El valor de recuperar talento local
Paula Arce representa un caso claro de canterana que ha recorrido un circuito amplio antes de regresar. Formada íntegramente en el Levante, vivió el ascenso del filial a Reto Iberdrola en 2018-19 y fue campeona de España con la selección valenciana sub-18. Su paso por Villarreal, donde contribuyó al ascenso a Primera División, y sus dos etapas en el Elche le han dotado de un bagaje que pocas jugadoras de su posición acumulan a los 26 años.
El regreso de Arce no solo refuerza la banda derecha, sino que transmite un mensaje interno sobre la posibilidad de desarrollar una carrera profesional sin abandonar del todo la identidad levantinista. En un contexto donde muchas promesas se marchan prematuramente, este tipo de operaciones consolida la idea de que el club sigue siendo un destino atractivo incluso después de un descenso.

La apuesta por la madurez temprana de Sara Martínez
Sara Martínez llega con un perfil distinto pero igualmente relevante. Tras formarse en Madrid CFF y Atlético de Madrid, donde logró el ascenso a Primera RFEF con el filial en 2023-24, disputó 24 partidos y marcó un gol en el CD Alba Fundación. Su incorporación por dos temporadas indica que el Levante valora la continuidad y la posibilidad de que la jugadora alcance su techo dentro de la entidad.
Este movimiento contrasta con la tendencia habitual de los clubes a fichar perfiles ya consolidados tras descensos. Al apostar por una centrocampista de 21 años con experiencia en ascensos, el Levante introduce un elemento de proyección a medio plazo que puede resultar decisivo si el equipo necesita rotaciones o si surge alguna lesión en el centro del campo.
Perspectivas del club, las jugadoras y la competición
Desde la óptica del Levante, estos fichajes responden a una estrategia de bajo coste pero alto impacto emocional. Recuperar a Arce genera identificación entre la afición y reduce el tiempo de adaptación. La llegada de Martínez añade frescura sin comprometer el presupuesto de forma excesiva. Ambas incorporaciones permiten mantener la cohesión de un grupo que ya conoce la categoría y aspira a dominarla.
Para Paula Arce, el regreso supone cerrar un círculo y competir cerca de su entorno familiar en Alfafar. Para Sara Martínez, representa la oportunidad de dar un salto desde un equipo modesto hacia un proyecto con mayor estructura y visibilidad. En el plano competitivo, rivales como el Espanyol o el Alhama observarán cómo estas incorporaciones alteran el equilibrio de una categoría cada vez más profesionalizada.
Riesgos inherentes a la reconstrucción rápida
A pesar del optimismo, existen factores que pueden complicar el objetivo del ascenso. La presión por regresar inmediatamente puede generar un ambiente de exigencia elevada que afecte al rendimiento colectivo. Además, la Primera RFEF ha demostrado en los últimos años que los equipos recién descendidos no siempre logran el retorno directo, especialmente cuando se enfrentan a plantillas con mayor experiencia en la categoría.
El riesgo de lesiones también es relevante. Arce ha alternado etapas de gran rendimiento con periodos de inactividad por problemas físicos en los últimos años. Martínez, por su parte, deberá adaptarse a un sistema de juego y a una ciudad distinta en un momento clave de su desarrollo. Cualquier contratiempo en estas incorporaciones podría obligar al club a buscar soluciones de urgencia en el mercado de invierno.
Escenarios de futuro en el fútbol femenino español
El movimiento del Levante refleja una tendencia más amplia: los clubes históricos intentan reconstruir sus secciones femeninas combinando talento local y perfiles en crecimiento. Si el equipo logra el ascenso, estos fichajes habrán servido como base de un proyecto sostenible. Si no lo consigue, la entidad habrá invertido en jugadoras que pueden aportar valor en temporadas posteriores sin necesidad de grandes desembolsos.
En cualquier caso, la Primera RFEF seguirá siendo un campo de pruebas donde la capacidad de retener y desarrollar talento determinará qué equipos logran estabilizarse en Liga F. Las decisiones tomadas ahora por el Levante Femenino marcarán el rumbo de la sección en los próximos dos o tres años.
