El Levante UD perdió 2-1 ante un equipo inglés en el Saler, pero el partido dejó sensaciones positivas para el inicio de temporada. El conjunto visitante abrió el marcador en los primeros minutos con dos acciones eficaces: un centro culminado por Seriki y un remate de McCallum tras un rechace de falta. A pesar de estos golpes tempranos, el Levante reaccionó con posesión y varias llegadas ofensivas que no encontraron premio antes del descanso.

En la segunda mitad, el equipo de Julián Castro tomó el control y generó ocasiones claras a través de Carlos Álvarez, Paco Cortés y Roger Brugué. El gol de la insistencia llegó en los minutos finales con un cabezazo de Brugué que redujo la distancia a 2-1. Aunque el empate no se logró, la capacidad de reacción y la creación de oportunidades reflejan una base sólida para la pretemporada.
Reacción como indicador clave
El análisis del encuentro destaca que la posesión y las llegadas posteriores demuestran madurez táctica. Este comportamiento, lejos de la euforia por la derrota, apunta a un Levante competitivo que podrá corregir detalles defensivos antes del comienzo oficial de la liga.
