Los Tigres del Licey anunciaron el equipo de operaciones que acompañará a Audo Vicente, vicepresidente de operaciones y gerente general, durante la campaña 2026-27 de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana. La organización, ganadora de 24 campeonatos nacionales, mantendrá una estructura con amplia presencia de profesionales vinculados a departamentos internacionales, scouting, analítica y planificación de organizaciones de Grandes Ligas.
El anuncio define una continuidad institucional en puestos estratégicos, pero también incorpora una figura con experiencia directa como jugador de Grandes Ligas. Félix Peguero será asistente del gerente general, mientras que el exreceptor Miguel Montero trabajará como asistente especial. El grupo tendrá la responsabilidad de convertir la planificación de largo plazo en decisiones concretas para un torneo corto, competitivo y condicionado por la disponibilidad variable de peloteros.

Una oficina construida alrededor de la especialización
Fabio Herrera regresará como director de operaciones de béisbol. Su cargo en los Reales de Kansas City como director de operaciones internacionales aporta una conexión relevante con procesos de evaluación y coordinación de talento fuera de Estados Unidos. En LIDOM, esa experiencia puede ser especialmente útil para ordenar prioridades entre contrataciones, sustituciones, permisos de jugadores y necesidades puntuales del roster.
Rafael Mateo repetirá como director de planificación. Como scout internacional de los Marineros de Seattle, su perfil está asociado a la observación de talento y al seguimiento de trayectorias individuales. La planificación en el béisbol invernal no se limita a armar una nómina antes del primer partido: exige anticipar salidas por compromisos de organización, restricciones médicas, cambios de rol y posibles refuerzos en la parte decisiva del calendario.
Manuel Rodríguez continuará al frente del área de analítica. Rodríguez se desempeña como asistente del director de operaciones internacionales de los Cachorros de Chicago, una función que refuerza el peso de la información en el diseño deportivo del club. La permanencia de un responsable de analítica indica que el Licey busca sostener una metodología, en lugar de tratar los datos como un recurso accesorio utilizado únicamente para justificar decisiones ya tomadas.
El reto de traducir datos en resultados inmediatos
La analítica puede ayudar a identificar emparejamientos favorables, gestionar cargas de trabajo, valorar defensas y proyectar rendimientos, pero su eficacia depende de que los informes lleguen a tiempo y dialoguen con el cuerpo técnico. En un campeonato de calendario comprimido, una lectura tardía de una tendencia ofensiva o de una caída de velocidad en un lanzador puede tener consecuencias directas en la clasificación.
La composición anunciada sugiere que el Licey pretende acortar la distancia entre evaluación, planificación y ejecución diaria. Herrera, Mateo y Rodríguez ocupan áreas distintas, aunque complementarias: operaciones para administrar recursos, planificación para prever escenarios y analítica para medir ventajas y riesgos. La coordinación entre esas unidades será más determinante que la acumulación de credenciales individuales.
Gary Peralta volverá como director del draft. El ejecutivo es asistente del director de operaciones internacionales de los Cerveceros de Milwaukee, otra franquicia con tradición de valoración y desarrollo de talento. Aunque el draft de LIDOM tiene una lógica diferente al sistema de selección de Grandes Ligas, la evaluación rigurosa de jugadores disponibles puede incidir en la profundidad de la organización y en su capacidad para sostener competitividad más allá de una sola temporada.
Scouting, logística y experiencia de terreno
Ricardo Vásquez se mantiene como director de scouting, una pieza central para validar en el terreno la información generada por reportes y modelos. El scouting conserva un papel decisivo en el béisbol dominicano porque muchas decisiones requieren contexto: condición física actual, disposición del jugador, adaptación a un rol, desempeño reciente fuera de las estadísticas tradicionales y posibles limitaciones de uso.
Johnny Pérez será el gerente de operaciones. Su función cobra relevancia en una liga donde el componente logístico es inseparable de la estrategia deportiva. Traslados, documentación, inscripciones, comunicación con clubes de origen y manejo de cambios en el roster pueden alterar la disponibilidad real de un jugador. Una estructura ambiciosa pierde eficiencia si no cuenta con una operación cotidiana capaz de ejecutar sus decisiones sin demoras.
La incorporación de Miguel Montero como asistente especial añade una mirada distinta a la de los ejecutivos de oficina. Su experiencia como receptor en Grandes Ligas puede ser valiosa para intercambiar criterios sobre manejo de lanzadores, dinámica de clubhouse y exigencias de la competencia. Su aporte no sustituye los procesos de evaluación, pero puede enriquecerlos al trasladar conocimiento práctico de una carrera desarrollada al máximo nivel profesional.
Continuidad con una exigencia mayor
La designación del staff no representa por sí sola una garantía de éxito deportivo. El Licey tendrá que administrar las expectativas propias de una franquicia con 24 coronas nacionales y convertir su estructura en una ventaja competitiva visible. La calidad de las decisiones sobre importados, refuerzos, relevistas y profundidad defensiva será examinada con especial atención durante un torneo en el que los márgenes de error suelen ser estrechos.
El punto más relevante del anuncio es la apuesta por la continuidad de áreas técnicas conectadas con el béisbol de Grandes Ligas. Al conservar a Herrera, Mateo, Rodríguez, Peralta y Vásquez, la directiva evita reiniciar procesos y mantiene canales de información que pueden ser útiles durante toda la temporada. Con Audo Vicente al frente, el desafío será integrar esas capacidades en una identidad operativa clara, adaptable y orientada a ganar desde el primer tramo de la campaña 2026-27.
