El circuito del ExCeL de Londres puso fin a la temporada 2025/26 de Fórmula E con dos campeonatos decididos en un ambiente de máxima tensión. Pascal Wehrlein, piloto de Porsche, conquistó el título mundial de pilotos, mientras Jaguar aseguró el campeonato de equipos. El desenlace estuvo marcado por órdenes de equipo, maniobras agresivas y antiguas rivalidades personales que convirtieron las dos carreras del fin de semana en una sucesión de enfrentamientos dentro y fuera de la pista.
Antes de la primera carrera, nueve pilotos mantenían opciones matemáticas de proclamarse campeones. La lucha se redujo posteriormente a Wehrlein, Jake Dennis, de Andretti, y Mitch Evans, de Jaguar. También estaba en juego el campeonato de equipos entre Porsche y Jaguar, una circunstancia que elevó el valor estratégico de cada posición y convirtió a los segundos pilotos en actores decisivos para el resultado final.
Porsche golpea primero
Wehrlein partía desde la pole en la carrera del sábado y logró la victoria con la colaboración de su compañero Nico Müller. El suizo ralentizó deliberadamente el ritmo del grupo para facilitar la escapada del alemán y, más tarde, dificultó el avance de Evans. El piloto de Jaguar había realizado una parada temprana para recargar energía, pero una neutralización lo relegó hasta el fondo de la clasificación y frustró su estrategia.
El resultado dejó a Evans a 21 puntos de Wehrlein, prácticamente fuera de la pelea por el título de pilotos antes de la última cita. Dennis terminó segundo y se situó a solo cinco puntos del líder, por lo que el campeonato quedó abierto para la carrera del domingo. En paralelo, Jaguar conservaba una ventaja de cinco puntos sobre Porsche en la clasificación de equipos.

El contacto entre Müller y Evans durante esa primera carrera fue observado por los comisarios. Más allá de la valoración reglamentaria de cada incidente, la actuación de Porsche dejó una consecuencia deportiva clara: Wehrlein amplió su margen y Jaguar llegó al domingo obligada a defender su ventaja colectiva con una estrategia de equipo más agresiva.
Da Costa cambia el equilibrio
La posición de Antonio Félix da Costa resultó central en el desenlace. El portugués, ahora piloto de Jaguar, había sido compañero de Wehrlein en Porsche durante dos años. Su relación personal se deterioró y contribuyó a su salida del equipo alemán a finales de 2025. En Londres, Da Costa tenía tres objetivos simultáneos: proteger el campeonato de equipos de Jaguar, favorecer las opciones de Evans y responder a las maniobras de Porsche del día anterior.
Müller volvió a arrancar por delante de Evans y repitió la táctica de ralentizar el ritmo. En la vuelta 16 de las 35, Wehrlein, Müller, Evans y Da Costa ocupaban, en ese orden, posiciones cercanas al grupo delantero, mientras Dennis trataba de recuperarse después de una clasificación deficiente. Evans dejó pasar a su compañero y Da Costa inició una ofensiva que alteró por completo la carrera.
El piloto portugués superó a Müller mediante varios contactos y maniobras de presión, y después se concentró en Wehrlein. Su actuación permitió que Evans adelantara a ambos, pero también provocó que el alemán quedara atrapado en un pelotón cada vez más numeroso. En uno de los momentos más controvertidos, Da Costa arrinconó a Wehrlein contra las protecciones. El Porsche perdió varias posiciones y cayó fuera de los puntos.
Un título provisional para Dennis
La pérdida de posiciones de Wehrlein modificó temporalmente la clasificación del campeonato. Dennis ascendió hasta la séptima plaza y pasó a ser campeón provisional, mientras Evans conservaba una posibilidad remota si conseguía ganar la carrera. La situación demostraba hasta qué punto el título dependía de la posición en pista y de la lucha entre los compañeros y antiguos compañeros de los dos fabricantes.
En su remontada, Wehrlein alcanzó a Dennis y atacó por el interior. El alemán desplazó al británico contra las barreras y Andretti tuvo que retirarse. La maniobra eliminó al rival que se encontraba en mejor disposición de arrebatarle el campeonato. Dennis calificó el incidente de vergonzoso y consideró que había sido apartado de la carrera cuando estaba claramente por delante en la pelea por la posición.
La rivalidad entre ambos pilotos tenía antecedentes. En 2023, Evans disputó el campeonato en Londres con Andretti, entonces equipado con unidades de potencia Porsche. Wehrlein no se jugaba el título, pero bloqueó al británico y complicó sus opciones. El episodio provocó una discusión entre responsables de Porsche y Andretti y dejó una relación deteriorada entre Wehrlein y Dennis.
Campeones, pero sin reconciliación
Durante las últimas vueltas, Da Costa y Wehrlein volvieron a encontrarse en tráfico y mantuvieron una batalla hasta la bandera de cuadros. Wehrlein terminó proclamándose campeón porque Evans no pudo remontar hasta la victoria. Jaguar, sin embargo, logró conservar la ventaja necesaria para conquistar el campeonato de equipos en su carrera de casa, un resultado que compensó parcialmente la derrota individual de Evans.
Tras bajarse del monoplaza, Wehrlein acusó a Da Costa de protagonizar la actuación más antideportiva e injusta que había visto en su carrera. También advirtió por radio: “Esto no lo olvido, así que, en el futuro, si pasan cosas, ya sabéis por qué”. Sus declaraciones reflejaron que el enfrentamiento no se limitaba al cálculo deportivo del domingo y que las decisiones tomadas durante el fin de semana podían tener consecuencias en futuras carreras.
Da Costa ofreció una interpretación distinta. Reconoció que las maniobras de Porsche del sábado le habían enfadado y explicó que Jaguar diseñó una estrategia para desbaratarlas. Según su versión, su equipo no hizo nada que Porsche no hubiera iniciado, aunque aseguró que logró ejecutarlo mejor. Evans respaldó públicamente a su compañero y calificó su actuación de decisiva.
El campeonato terminó así con una distribución equilibrada de los premios: Wehrlein se llevó el título de pilotos y Jaguar el de equipos. El resultado confirma la importancia de las órdenes internas en una categoría donde la gestión de energía, el ritmo del grupo y la posición de los compañeros pueden ser tan determinantes como la velocidad pura. También deja abierta una rivalidad entre Porsche y Jaguar que, después del caótico final londinense, difícilmente quedará resuelta con la ceremonia de entrega de trofeos.
