La Asociación de Exjugadores de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano ha anunciado que dejará de representar al club en actos y partidos benéficos, una decisión que atribuye al “desinterés y falta de respeto” que, según sostiene, ha recibido de forma continuada por parte de la entidad presidida por Raúl Martín Presa. El comunicado, difundido este viernes, formaliza un distanciamiento entre un colectivo ligado a algunas de las figuras históricas del club y la dirección actual del Rayo.
La asociación subraya que su retirada de la representación institucional no supone una renuncia a la identidad rayista ni a su actividad solidaria. Los veteranos aseguran que seguirán colaborando con personas y entidades que requieran apoyo, al tiempo que reivindican una historia construida, a su juicio, por la afición, antiguos futbolistas, entrenadores, directivos y vecinos de Vallecas vinculados al equipo.
Una entidad nacida de la memoria deportiva de Vallecas
La Asociación de Exjugadores se constituyó a finales de 1993 con la participación de nombres reconocidos en la trayectoria del Rayo Vallecano, entre ellos Felines, Anero, Fermín, Lorenzo Benito, Manolo Gallego, Luna, Francisco, Uceda, Alcázar y Salazar. Con el paso de los años se incorporaron otros antiguos jugadores como Cota, Trejo, Potele, Samper, José María, Miguel Hernández, Míchel II, Aganzo, Azkoitia, Elías Benito y Mauri.

Además, futbolistas de distintas etapas han participado en encuentros organizados por el colectivo, como Míchel I, Dani Bouzas, Vivar Dorado, Iván y Antonio Amaya o Piti. Esa continuidad explica la carga simbólica del anuncio: no se trata solo de una discrepancia puntual con la gestión, sino de la decisión de un grupo que ha preservado durante décadas la conexión entre las generaciones deportivas del club y su entorno social.
En su texto, la asociación afirma que ha tomado la determinación de “desligarse” del Rayo en su condición de representante del club para este tipo de compromisos públicos. El colectivo precisa que no esperaba privilegios, pero considera que la relación institucional se ha deteriorado de manera sostenida. La crítica se dirige expresamente a Martín Presa como máximo responsable de la entidad.
Críticas que amplían el foco del conflicto
El comunicado va más allá de la relación entre los veteranos y el consejo de administración. Los exjugadores manifiestan que el club ha tratado de forma deficiente a abonados, jugadores, cantera y empleados. Son acusaciones formuladas por la asociación y no acompañadas en el texto difundido de hechos concretos adicionales, pero reflejan que el colectivo interpreta su situación como parte de un problema más amplio en el funcionamiento interno de la entidad.
Hasta el momento de la comunicación de los veteranos, no consta en el texto una respuesta de Raúl Martín Presa ni del Rayo Vallecano a esta decisión. La ausencia de una réplica oficial impide contrastar las reclamaciones específicas planteadas por la asociación o conocer si el club prevé abrir algún canal de diálogo para recomponer la relación. La diferencia entre una crítica pública y una ruptura definitiva dependerá, en buena medida, de si ambas partes encuentran espacio para abordar las cuestiones expuestas.
La relevancia del episodio reside también en la naturaleza de los actos afectados. Los partidos de veteranos y los eventos benéficos suelen funcionar como espacios de representación histórica y comunitaria, especialmente en clubes con un fuerte arraigo de barrio. La retirada de la asociación no altera la competición profesional ni la estructura deportiva del primer equipo, pero sí puede reducir la presencia coordinada de referentes históricos en iniciativas donde el Rayo proyecta su vínculo con Vallecas.
El estadio y la dignidad del proyecto rayista
El comunicado concluye con una mirada al futuro del club y del barrio. Los exjugadores lamentan la situación a la que, según expresan, se ha visto abocado el Rayo, aunque también defienden que existen condiciones para convertir a la entidad y a Vallecas en un referente. En ese horizonte sitúan la necesidad de un campo remodelado y moderno que, a su entender, haga justicia a la historia de la institución y devuelva dignidad a quienes se identifican con ella.
La mención al estadio introduce una dimensión que trasciende el desencuentro personal. El Campo de Fútbol de Vallecas ha sido durante años un asunto central para seguidores, administraciones y responsables del club, tanto por sus necesidades de actualización como por su valor como símbolo del vínculo entre el Rayo y el distrito. Para los veteranos, la mejora de las instalaciones aparece asociada a una idea más amplia de reconocimiento institucional y respeto a la comunidad rayista.
La declaración se cierra con el lema “Valentía, coraje y nobleza siempre”, una referencia a los valores tradicionales del Rayo Vallecano. Con esa apelación, la asociación intenta separar su ruptura con la dirección del club de su pertenencia emocional e histórica a la entidad. El mensaje mantiene abierto el compromiso de los exjugadores con causas solidarias y con la memoria del Rayo, mientras deja en suspenso su participación futura en actividades organizadas bajo la representación oficial del club.
El anuncio añade un nuevo elemento de tensión reputacional para la presidencia de Martín Presa, cuya gestión ha sido objeto de debate recurrente entre sectores de la afición. Al proceder de antiguos futbolistas con trayectoria en el club, la protesta posee una dimensión institucional difícil de reducir a una controversia aislada. La respuesta que pueda ofrecer el Rayo, y su disposición a atender las críticas expresadas, determinarán si la distancia se consolida o si puede restablecerse una relación con uno de los colectivos que custodian la memoria deportiva de Vallecas.
