Los hijos de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin mantienen este verano sus rutinas familiares habituales pese a la separación de sus padres. Pablo e Irene disfrutan de vacaciones más extensas tras concluir sus respectivas temporadas laborales y académicas, mientras Miguel inicia una nueva etapa profesional en Madrid y Juan permanece en Londres por su empleo en Extreme E.

El apartamento de Bidart en el País Vasco francés sigue siendo el punto de encuentro principal. Allí alternarán con sus padres y visitarán a su abuela paterna Claire Liebaert durante agosto. La infanta Cristina reducirá su estancia para dedicar más tiempo a la reina Sofía en Mallorca.
Compañía en Marivent
Irene podría unirse a su abuela en el Palacio de Marivent tras la muerte de la hermana de la emérita. Esta decisión refleja la cercanía que ha desarrollado la menor de los Urdangarin con doña Sofía en los últimos meses. La discreción de los cuatro hermanos contrasta con la visibilidad de otros miembros de la familia real, pero confirma la continuidad de los lazos familiares más allá de las separaciones y los cambios laborales.
