El Tour de Francia llega a su fase final con Tadej Pogacar al frente de la clasificación general, aunque la carrera mantiene varios frentes abiertos que impiden cualquier relajación hasta la llegada a París. La retirada de Jonas Vingegaard ha eliminado el duelo directo que marcó ediciones anteriores, sin embargo el pelotón conserva suficiente calidad como para generar incertidumbre en las etapas decisivas.
Remco Evenepoel ocupa la segunda posición tras su victoria en Plateau de Solaison y deberá defenderla ante corredores como Isaac del Toro, Paul Seixas y Juan Ayuso. Estos ciclistas representan distintas generaciones y estilos, lo que añade variedad a la lucha por el podio. La ausencia del corredor danés también altera las estrategias de los equipos, ya que UAE Team Emirates reduce la presión sobre el maillot amarillo mientras debe vigilar posibles escapadas de rivales sin objetivos concretos.

Tras el día de descanso, la carrera reanuda su actividad con una contrarreloj individual de 26,1 kilómetros entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains. El recorrido no es exclusivo para especialistas porque incluye 500 metros de desnivel y la Côte de Larringes, una ascensión de 9,7 kilómetros al 4,3 por ciento. Este perfil favorece a Evenepoel, quien puede consolidar su plaza, pero representa un riesgo para quienes afrontan la prueba con reservas después de dos semanas intensas.
Etapa para velocistas antes de los Alpes
El miércoles ofrece la última oportunidad clara para los velocistas en el tramo entre Chambéry y Voiron. A partir del jueves comienza un bloque de etapas montañosas que probablemente definirá el orden final. La llegada a Orcières-Merlette cubre 185,2 kilómetros con 3.900 metros de desnivel y una ascensión final de 7,1 kilómetros al 6,7 por ciento. Esta jornada servirá para evaluar quién mantiene frescura y quién empieza a acusar el cansancio acumulado.
Para Juan Ayuso la semana representa la ocasión de recuperar posiciones y afianzar su candidatura al cajón. Del Toro y Seixas mantienen una pugna generacional distinta, mientras Evenepoel necesita demostrar que su exhibición del domingo no fue un esfuerzo aislado. Los equipos de Red Bull y UAE, junto con aquellos interesados en clasificaciones secundarias, pueden endurecer el ritmo desde lejos y alterar el desarrollo previsto de las etapas.
Doble paso por Alpe d’Huez
El viernes, desde Gap, se disputará una etapa corta de 127,9 kilómetros y 3.500 metros de desnivel, explosiva y complicada de controlar. El sábado llega la etapa reina: 170,9 kilómetros con 5.450 metros de ascenso que incluyen Croix de Fer, Télégraphe, Galibier y Sarenne antes de alcanzar de nuevo Alpe d’Huez. En este punto todavía pueden producirse cambios significativos en el podio, el maillot blanco y la clasificación de la montaña.
Además de las clasificaciones principales, quedan abiertas las posibilidades de fuga para equipos que buscan una victoria de etapa y la pelea por el maillot verde. La llegada a París tampoco será puramente ceremonial, ya que el circuito incluye tres pasos por Montmartre antes del desenlace en los Campos Elíseos. Pogacar parece tener el control general, pero la última semana combina cronómetro, fatiga, altitud y ambición de varios corredores. Estos factores mantienen viva la posibilidad de que surjan episodios inesperados antes del final de la carrera.
