Luis García celebró la victoria desde la cautela y la autocrítica. El técnico recordó que ganar en Segunda División exige un esfuerzo constante y advirtió de que el rendimiento actual no garantiza resultados dentro de un mes y medio. Su análisis también señaló pérdidas de balón evitables, un aspecto que considera controlable y prioritario para evitar que el equipo conceda oportunidades innecesarias.
Confianza en Adri y valor del grupo
El entrenador defendió el compromiso colectivo y destacó especialmente la aportación de los futbolistas que entraron desde el banquillo. La lectura apunta a una plantilla capaz de sostener los partidos mediante la participación de todos, un factor decisivo en una competición marcada por la igualdad y el desgaste. Para García, la victoria pertenece sobre todo a los jugadores y a la afición, mientras el cuerpo técnico debe limitarse a proporcionar las herramientas adecuadas.

García también transmitió tranquilidad a Adri, convencido de que sus goles llegarán después de haber desordenado a las defensas durante la temporada anterior. El mensaje busca proteger al delantero de una presión prematura y mantener la confianza en su proceso de adaptación. La referencia a Javier Aguirre y a su consejo sobre la gestión posterior a los partidos reforzó una idea central: en Segunda, la paciencia, la disciplina y la estabilidad emocional pueden pesar tanto como el talento.
