En la feria de Santander, Álvaro Serrano consiguió la primera puerta grande de la temporada al cortar dos orejas con el cuarto novillo de Montealto. El ambiente festivo ya se percibía antes de que salieran los animales, con el público aplaudiendo en el paseo y coreando el himno nacional. Sin embargo, la novillada resultó irregular y perdió fuerza conforme avanzaba la tarde, lo que contrastó con el esfuerzo de los toreros.

Serrano, tras tropezar en su primer animal, compensó con voluntad y temple en el cuarto, logrando pases de calidad que el respetable premió. Julio Norte e Ignacio Garibay mostraron destellos de estilo, pero no alcanzaron el mismo resultado. La plaza, con media entrada, reflejó el regreso anual a una fiesta que aún busca su mejor forma.
El mérito de Serrano radica en premiar la determinación en un debut complicado, aunque la verdadera prueba llegará cuando los novillos exijan mayor precisión. Santander mantiene su carácter de fiesta, pero el exceso de triunfos prematuros puede diluir el valor de cada puerta grande.
