Tras la derrota de Argentina ante España en la final del Mundial, Mauricio Macri y el PRO emitieron mensajes que vinculan el rendimiento colectivo de la Selección con la necesidad de valores compartidos para el país. El expresidente y su espacio político evitaron centrarse en el resultado y optaron por resaltar la disciplina, la humildad y el liderazgo que, según sostienen, deben guiar cualquier proyecto nacional.

Macri publicó una extensa carta en la que cita al filósofo Ernest Renan para afirmar que una nación se construye con grandes logros compartidos en el pasado y la voluntad de repetirlos en el futuro. Destacó que el plantel de Lionel Scaloni funcionó como sistema por encima de individualidades y rescató la frase del capitán: “Lo principal es lo colectivo”. El mensaje del PRO reforzó la misma línea al señalar que los proyectos sólidos no se edifican con atajos ni personalismos, sino con trabajo, confianza y liderazgos sanos.
Esta reacción política revela un cálculo estratégico: utilizar el fútbol como espejo de la sociedad para transmitir que la perseverancia y la cohesión importan más que cualquier resultado inmediato. Al elogiar la fortaleza mostrada por la Selección incluso en la derrota, Macri proyecta un mensaje de aliento que busca conectar el orgullo deportivo con la aspiración de “seguir haciendo grandes cosas juntos”. El enfoque evita el análisis táctico y prioriza la dimensión cultural del deporte como factor de unión nacional.
