La oportunidad de fichar a Rodri en 2024, tras la retirada de Kroos, se esfumó por la indecisión del Real Madrid. En ese momento el pivote español alcanzaba su valor máximo de 130 millones de euros y acababa de ser MVP de la Eurocopa. El club blanco prefirió esperar y el precio de esa espera resulta ahora evidente.

Dos años después, Rodri llega con 30 años, una operación de espalda reciente y problemas musculares acumulados. El Manchester City ofrece renovación mientras Mourinho inicia una transformación profunda del vestuario. El Madrid, que ya incorporó a Cucurella y Bernardo Silva, se enfrenta a una operación más compleja y menos predecible que la que rechazó en su día.
La estrategia de Florentino Pérez, centrada en esperar el momento óptimo, ha convertido lo que era una incorporación de élite en una apuesta de alto riesgo. Rodri sigue siendo un perfil ideal por su jerarquía y lectura del juego, pero el contexto físico y deportivo actual reduce el margen de error. El club blanco necesita aciertos inmediatos y la ventana para lograrlos se estrecha.
