El montañero francés Mael Le Lagadec ha vuelto a colocar una cruz en la cumbre del Aneto tras la destrucción de las anteriores. La nueva estructura, de madera pero más ligera, fue transportada la víspera del 14 de julio, día nacional de Francia. Le Lagadec ha declarado que repetirá la acción cuantas veces sea necesario.

El pico más alto de los Pirineos se ha convertido en escenario de una disputa recurrente. Cada cruz instalada desaparece en poco tiempo, lo que refleja tensiones entre quienes defienden la presencia de símbolos religiosos y quienes los rechazan. La insistencia del montañero francés mantiene viva esta confrontación sin que ninguna de las partes muestre señales de ceder.
La elección de la fecha añade un componente simbólico: el acto coincide con la fiesta nacional francesa y con un encuentro deportivo entre España y Francia. Esta coincidencia temporal subraya cómo un gesto individual puede adquirir resonancia política y cultural en un espacio compartido por dos países.
