Marc Casadó será el décimo y último fichaje del Deportivo. El mediocentro catalán llega cedido por el Barcelona hasta el 30 de junio, con una opción de compra no obligatoria de 30 millones de euros. El jugador aterrizará en A Coruña en las próximas horas, convencido de que Riazor ofrece el escenario adecuado para relanzar su protagonismo.

Un acuerdo condicionado por el Barcelona
La operación parecía encarrilada como un préstamo simple, pero el Barcelona exigió a última hora incorporar una opción de compra. El cambio retrasó el cierre hasta casi la medianoche, pese a que Casadó ya estaba preparado para viajar. La predisposición del futbolista, que rechazó alternativas económicamente potentes de Turquía y Arabia Saudí, resultó decisiva.
“Me han presentado un proyecto muy guapo y estoy ilusionado”, afirmó antes de salir de Barcelona. Su mensaje revela que el Deportivo no solo ha ganado una negociación financiera: ha convencido a un jugador con mercado de que puede tener un papel relevante. El club azulgrana asumirá parte de su salario, una condición clave para que un recién ascendido pueda incorporar a un perfil de esta cotización.
Un salto de ambición con riesgo controlado
La cesión permite al Deportivo elevar de inmediato el nivel de su centro del campo sin comprometer una inversión obligatoria de 30 millones. Casadó aporta experiencia en el entorno competitivo del Barcelona e internacionalidad española, aunque deberá transformar esas credenciales en continuidad y rendimiento en un equipo con exigencias distintas. El acuerdo protege al club coruñés, pero también fija un listón alto para que la operación tenga recorrido más allá de esta temporada.
