Marc Santos entró en la historia de LaLiga con 15 años y 288 días y firmó, además, el debut más precoz de un jugador en un partido oficial del Levante UD. El extremo o lateral zurdo, nacido en Massanassa, fue lanzado por Luis Castro en un momento de máxima exigencia, con el equipo obligado a buscar una respuesta ofensiva inmediata.

Su aparición no fue un gesto simbólico: fue una apuesta táctica para romper la presión rival y ganar profundidad por el carril izquierdo. Que se convierta en el tercer debutante más joven en la historia de la Primera División, solo dos días más joven que Lamine Yamal, sitúa su irrupción en una franja excepcional y obliga a leerla como una señal de necesidad y de confianza al mismo tiempo.
