Marian Otamendi, CEO de World Football Summit (WFS), defiende que el fútbol debe entenderse también como una industria global de entretenimiento, tecnología, inversión y contenidos. La empresaria navarra considera que profesionalizar el negocio no amenaza la esencia deportiva, siempre que el aficionado siga ocupando el centro de las decisiones.
WFS celebrará en Madrid su décimo aniversario los días 15 y 16 de septiembre, con más de 2.500 asistentes, 150 ponentes y representantes de más de 90 países. El encuentro, nacido en 2016, ha alcanzado ya 33 ediciones en once países y cuatro continentes, reflejo de la creciente internacionalización de clubes, ligas, marcas, inversores y empresas tecnológicas.

Más negocio, pero también más control
La agenda de Madrid abordará derechos audiovisuales, inteligencia artificial, datos, sostenibilidad, gobernanza y fútbol femenino. Otamendi advierte de que el crecimiento económico exige reglas más transparentes e instituciones independientes. La opacidad y la posible influencia política sobre los organismos deportivos, sostiene, pueden debilitar la credibilidad de un sistema que aspira a operar con alcance mundial.
La transformación también está alterando el papel de los protagonistas. Futbolistas como Thibaut Courtois participarán como inversores y empresarios, mientras que Juan Mata representa el vínculo entre deporte e impacto social. En paralelo, Michele Kang y Aki Mandhar simbolizan el avance de la mujer en la dirección del fútbol y la consolidación del fútbol femenino como un mercado con estructuras de propiedad, inversión y patrocinio propias.
Otamendi observa además una nueva geografía del deporte, marcada por la inversión de Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes. Considera positiva la competencia internacional, aunque reconoce el riesgo de inflación salarial y reclama atención a proyectos menos visibles, como el desarrollo del fútbol femenino saudí.
Para la próxima década, identifica la inteligencia artificial como una herramienta potencialmente democratizadora. El análisis de vídeo, el scouting y los datos, antes reservados a clubes con grandes presupuestos, pueden ampliar el acceso de entidades pequeñas al conocimiento avanzado. Su aplicación a la accesibilidad y a la experiencia de aficionados con discapacidad refuerza esa visión: la innovación solo tendrá sentido si hace el fútbol más competitivo, inclusivo y cercano.
