La selección de Marruecos continúa reforzando su plantilla con jugadores formados en Europa. Según informó Bild, el mediapunta Wael Mohya, del Borussia Mönchengladbach, ha decidido representar a Marruecos tras haber jugado con las selecciones juveniles alemanas sub-16 y sub-18.

Esta incorporación se suma a la estrategia marroquí de captar talentos con raíces familiares en el país africano. Jugadores como Rayane Bounida, Saif Eddien Lazar, Benjamin Khaderi y Ayoub Ouarghi ya han seguido el mismo camino en los últimos meses.
El éxito de esta política quedó patente en el Mundial de 2022, donde Marruecos alcanzó las semifinales. En el partido contra Brasil de la fase de grupos, ningún jugador de campo había nacido en Marruecos, demostrando hasta qué punto la selección depende de la diáspora.
La normativa de la FIFA permite estos cambios cuando existe vínculo familiar directo o requisitos de residencia, por lo que la práctica resulta completamente legal. Marruecos ha convertido esta vía en una ventaja competitiva que le ha permitido construir un equipo de alto nivel sin depender exclusivamente de su propio sistema de formación.
