Martín Palermo regresará a la dirección técnica en el fútbol argentino y tendrá un desafío inmediato de máxima exigencia. El ídolo de Boca acordó su segundo ciclo al frente de Platense, ocho meses después de su última experiencia en Fortaleza de Brasil y tras desempeñarse como comentarista durante el Mundial 2026.

Un regreso condicionado por la urgencia
El acuerdo se concretó para reemplazar a Walter Zunino, quien dejó el cargo luego de la derrota 4-0 ante Talleres. Platense atraviesa una crisis deportiva evidente: acumula 14 partidos sin ganar por torneos de AFA, con siete empates y siete derrotas. La identificación de Palermo con el club favoreció la negociación, pero el principal incentivo fue la posibilidad de dirigir al equipo en los octavos de final de la Copa Libertadores.
El Calamar enfrentará a Coquimbo Unido de Chile el miércoles 12 de agosto como visitante y disputará la revancha una semana después. El calendario reduce al mínimo el margen de preparación y convierte el regreso en una prueba táctica inmediata. Palermo asumirá este miércoles por la tarde y solo contará con tres entrenamientos antes de visitar a Independiente el sábado, por la quinta fecha del Clausura.
El nuevo entrenador firmó contrato hasta diciembre de 2028, una señal de que Platense busca combinar una respuesta urgente con un proyecto de mayor duración. Sin embargo, la prioridad inicial será recuperar competitividad sin tiempo para modificar profundamente la estructura del plantel. La serie continental pondrá a prueba, desde el comienzo, su capacidad para ordenar un equipo golpeado y sostener la presión de los resultados.
En su primera etapa, Palermo dirigió 46 partidos: ganó 17, empató 12 y perdió 17. Su mayor logro fue alcanzar la final de la Copa de la Liga 2023, donde cayó 1-0 ante Rosario Central en Santiago del Estero. Ese antecedente explica la expectativa del club, aunque el contexto actual exige repetir aquella solidez en un escenario mucho más apremiante.
