Pellegrino Matarazzo ha rebajado el tono de la frustración que dejó el partido ante el Celta, pero no ha ocultado el diagnóstico que condiciona la cita frente al Elche: el equipo ha avanzado en solidez defensiva, aunque todavía necesita transformar esa estabilidad en un fútbol más dañino con balón. La principal asignatura no es únicamente generar llegadas, sino ejecutar con velocidad y precisión para desmontar defensas organizadas.
El técnico puso el foco en una evolución que considera visible en el arranque de curso. Al margen del encuentro contra el Real Madrid, su equipo solo ha recibido dos goles en los tres últimos partidos, un dato que sostiene su voluntad de no alterar la estructura defensiva. El reto, por tanto, no pasa por abrirse sin control, sino por añadir recursos ofensivos sin perder el equilibrio que ha empezado a construir.
Una semana corta para corregir un problema repetido
La preparación del duelo ha estado marcada por la falta de tiempo. Matarazzo explicó que la plantilla contó con pocos efectivos en la sesión posterior al último encuentro y que el siguiente entrenamiento estuvo condicionado por los procesos de recuperación. El trabajo se concentró en vídeo y en la implementación de pautas ofensivas y defensivas, una limitación habitual del calendario que reduce el margen para introducir automatismos complejos.

Ese contexto da relevancia a una idea repetida por el entrenador: la falta de precisión no fue un incidente aislado ante el Celta. Para Matarazzo, el problema también se había detectado en compromisos anteriores y afecta directamente a la capacidad del equipo para superar bloques bajos o medios. “Si no juegas rápido y con precisión no puedes romper los bloques rivales”, resumió, vinculando la calidad técnica de los últimos pases con la lectura colectiva de los espacios.
La observación apunta a un aspecto que va más allá de las estadísticas de posesión o disparos. Un equipo puede tener el balón y, aun así, no obligar al rival a defender hacia atrás. La circulación lenta permite reajustes; una entrega imprecisa elimina ventajas. Frente al Elche, la Real necesitará que sus mediocampistas conecten antes con los jugadores de ataque y que los extremos encuentren situaciones de uno contra uno en campo rival.
Kubo, una conversación para reconstruir confianza
La novedad más significativa de la comparecencia fue la confirmación de una conversación directa entre Matarazzo y Take Kubo. El entrenador reconoció que el japonés es consciente de no atravesar su mejor momento y aseguró que el diálogo se centró en identificar qué necesita del grupo técnico y del colectivo para recuperar influencia. No se trata solo de exigir una reacción individual: el mensaje asume que el rendimiento de un futbolista diferencial también depende de los contextos que le ofrece el equipo.
Kubo suele aportar desequilibrio, conducción y capacidad para alterar una defensa desde el costado derecho o entre líneas. Cuando su participación decrece, la Real pierde una vía para acelerar ataques que, según el propio técnico, han carecido de precisión. La confianza expresada por Matarazzo —“creo mucho en él”— funciona como respaldo público, pero también establece una expectativa: el japonés debe dar pasos visibles en la toma de decisiones y en su continuidad durante los partidos.
La gestión puede resultar decisiva porque la recuperación de Kubo no depende exclusivamente de un gol o una asistencia. Si recibe en ventaja, con apoyos cercanos y movimientos que fijen a los defensores, tendrá más oportunidades de encarar y elegir con claridad. El cuerpo técnico parece buscar precisamente esa conexión entre el plan colectivo y la reactivación de una de sus piezas con mayor capacidad para cambiar el ritmo de un encuentro.
Oyarzabal, Guedes y Sarr amplían las alternativas
Mikel Oyarzabal llega, según Matarazzo, en condiciones para competir pese a la acumulación de minutos. El entrenador precisó que el capitán ha tenido una carga elevada, pero subrayó que el cuerpo técnico monitoriza su estado y que el periodo de recuperación de 72 horas está controlado. El único tramo de mayor riesgo, explicó, se produjo entre los partidos frente al Real Madrid y el Espanyol, mientras que después del Celta no detectaron problemas.
La disponibilidad de Oyarzabal ofrece una referencia de jerarquía y lectura en el último tercio, aunque la necesidad de administrar esfuerzos invita a contemplar variaciones. Gonçalo Guedes puede tener una presencia mayor ante el Elche, una alternativa que añadiría velocidad y profundidad al ataque. Su entrada permitiría atacar espacios con más agresividad y repartir responsabilidades creativas, especialmente si el rival obliga a la Real a insistir desde posiciones exteriores.
También se abre una posibilidad para Sarr, a quien Matarazzo considera preparado para empezar. El técnico fue más prudente con Fort, todavía en fase de integración y sin plena certeza de que esté listo para la titularidad. La distinción revela que las rotaciones no serán automáticas: la prioridad es introducir jugadores que comprendan el sistema sin comprometer una estructura que el entrenador quiere conservar.
Cantera: competir sin frenar el desarrollo
Pacheco regresa a la convocatoria tras una respuesta que agradó al entrenador después de haberse quedado fuera. En sentido contrario, algunos jóvenes vuelven a su dinámica habitual porque la dirección deportiva y el cuerpo técnico entienden que necesitan jugar. Matarazzo fue explícito: la proximidad al primer equipo es valiosa, pero no debe convertirse en una etapa de inactividad para futbolistas en formación.
El caso de Marchal ilustra esa política. El técnico quiere mantenerlo cerca de la primera plantilla, considera que entrena bien y no descarta que sea una opción de inicio, pero prevé que baje al Sanse si no dispone de minutos. Esa fórmula busca evitar que la convocatoria se convierta en un premio simbólico y preservar el ritmo competitivo de los canteranos. Ante el Elche, la elección del once y de los cambios medirá la capacidad de Matarazzo para unir tres exigencias inmediatas: defender con el orden ya adquirido, atacar con mayor precisión y recuperar el peso de sus futbolistas más determinantes.
