Horas antes de la final del Mundial entre España y Argentina, la selección masculina difundió un vídeo que reutiliza la respuesta de Laporte en 2022: “¿Y por qué no?”. La pieza enlaza esa frase con testimonios de la plantilla que ganó en 2010, evocando directamente la noche de Johannesburgo.

El recurso no se limita a la nostalgia. Al repetir la misma contra-pregunta, el material subraya una continuidad de creencia: la posibilidad de victoria no depende de probabilidades previas, sino de la disposición a cuestionar límites establecidos. Participan casi todos los integrantes del equipo de Del Bosque, con ausencias notables como Ramos, Piqué y Valdés, lo que muestra un relevo generacional sin romper el hilo motivacional.
La estrategia comunicativa resulta eficaz porque conecta hechos verificables —la victoria de 2010 y la respuesta literal de Laporte— con el momento actual, evitando apelaciones emocionales vagas. Al centrar el mensaje en una frase breve y repetible, el vídeo transmite que el éxito previo funciona como referencia concreta, no como mito, y que la plantilla presente puede adoptar esa misma lógica sin necesidad de replicar exactamente la misma nómina.
