Lionel Messi llega a la final del Mundial 2026 con ocho goles y cuatro asistencias en siete partidos, un rendimiento que a los 39 años supera sus propias marcas anteriores. Tras perder la final de 2014 y ganar la de 2022, el capitán argentino tiene ahora la oportunidad de convertirse en bicampeón contra España, el país donde inició su proyección internacional. Esta producción goleadora, la más alta desde su debut en 2006, sitúa a Argentina a un paso de un logro histórico mientras Messi persigue superar los diez tantos de Kylian Mbappé en el torneo actual.

Los goles se distribuyen entre la fase de grupos y las eliminatorias: tres ante Argelia, dos ante Austria, uno ante Jordania, uno ante Cabo Verde y uno ante Egipto. Cada anotación ha llegado en momentos clave, reforzando el liderazgo del rosarino pese a las críticas sobre arbitrajes. Con esta cifra, Messi acumula doce participaciones directas en goles y mantiene intacta la posibilidad de reescribir los récords históricos de las Copas del Mundo.
El enfrentamiento contra España añade un componente simbólico: el escenario donde Messi consolidó su estilo de juego. La combinación de experiencia, precisión en tiros libres y capacidad para decidir partidos en instancias decisivas explica por qué su rendimiento actual genera expectativas superiores a las de cualquier otro jugador de su edad en la historia del torneo.
