Lionel Messi vivió ante Nashville su peor partido desde su llegada al Inter Miami. Falló un penal en el minuto 23, se mostró desconectado del juego y terminó envuelto en una tensión constante con el arbitraje, en una noche marcada también por la derrota más dura de su equipo en la temporada.

El episodio más claro fue su lanzamiento contenido por Brian Schwake, una señal de la falta de precisión que arrastró durante todo el encuentro. Después, Messi protestó una supuesta falta previa al 3-1 de Nashville, recibió amarilla por sus reclamos y quedó al borde de la expulsión. El 4-1 final no solo expuso el mal partido del argentino: también dejó a Inter Miami cinco puntos por detrás del líder, en un momento en que el margen de error ya es mínimo.
