El presidente Javier Milei ratificó que no asistirá a la final del Mundial entre Argentina y España. Prefiere mantener su ritual de seguir los partidos desde Olivos, una costumbre que considera inquebrantable para preservar la suerte del equipo.

Sobre la bandera de Malvinas que los jugadores mostraron tras el triunfo ante Inglaterra, Milei la justificó como una reacción emocional comprensible. Estimó que la FIFA podría imponer una multa de 30 mil dólares, sin que esto derive en sanciones diplomáticas adicionales.
El mandatario subrayó que el reclamo soberano es un sentimiento compartido por los argentinos y que debe resolverse exclusivamente en el plano diplomático. Esta postura equilibra el apoyo al gesto de los jugadores con la necesidad de evitar riesgos innecesarios en las relaciones internacionales.
