El Gobierno argentino decidió suspender toda actividad oficial este miércoles para que el presidente Javier Milei y su hermana Karina sigan la semifinal del Mundial contra Inglaterra desde la Quinta de Olivos. La medida responde a una estrategia deliberada de mantener un perfil bajo frente al cruce deportivo con mayor carga simbólica del torneo.

Al evitar gestos que vinculen el éxito deportivo con la gestión, la Casa Rosada busca no repetir el aprovechamiento político que otros gobiernos hicieron de instancias similares. El cruce con Inglaterra reaviva el debate sobre Malvinas, pero el Ejecutivo optó por no intervenir en el clima de celebración y concentrar esfuerzos en reforzar la seguridad de la embajada británica con 300 efectivos.
Tampoco se decretó asueto ni reducción horaria general, pese a pedidos sindicales, para preservar la continuidad de los servicios públicos. El jueves Milei retomará la agenda con un acto en la Bolsa de Comercio, donde volverá a enfatizar el equilibrio fiscal como eje central de la gestión tras el Mundial.
