Álvaro Montero vive su tramo más delicado desde que llegó a Boca. Un error en la barrera ante Vélez abrió la jugada del 0-1 parcial y encendió una reacción inmediata en la prensa y en las redes, que apuntaron al arquero colombiano como principal responsable por la desorganización defensiva y su respuesta tardía.

El impacto fue mayor porque Boca ya venía mostrando fragilidad atrás y porque Leandro Paredes debió salvar sobre la línea una acción que pudo agravar el golpe. Montero, sin embargo, sostuvo al equipo con dos atajadas clave y evitó una caída mayor, un matiz que no alcanzó para neutralizar el juicio público sobre una tarde que volvió a exponer sus dudas en el arco xeneize. El empate final dejó a Boca con margen limitado y a Montero obligado a responder rápido si quiere sostener la titularidad y recuperar crédito antes del cruce copero ante Recoleta FC.
