El Masters 1000 de Canadá afronta una edición marcada por el desplome de su cartel. Montreal se quedó sin Jannik Sinner, Carlos Alcaraz y Novak Djokovic antes del inicio, y ahora tampoco conserva a ningún integrante del top-5 tras las salidas de Alexander Zverev y Felix Auger-Aliassime.

Un cuadro sin sus principales reclamos
Zverev, reciente campeón de Roland Garros y finalista en Wimbledon, regresó al circuito con una derrota ante el neerlandés Tallon Griekspoor por 6-7 (3), 6-2 y 6-4, en dos horas y 34 minutos. El alemán, semifinalista en Toronto el año pasado, era una de las pocas figuras capaces de sostener el atractivo deportivo del torneo.
La baja de Auger-Aliassime agravó el golpe comercial. El canadiense, número cuatro del mundo y principal ídolo local, anunció horas antes de debutar contra Titouan Droguet que no jugaría por una dolencia en la espalda. Su ausencia priva a Montreal de una referencia nacional precisamente cuando el torneo necesita compensar la retirada de las grandes estrellas.
El defensor del título, Ben Shelton, sigue en carrera, pero la lista de eliminados también incluye a Taylor Fritz. El estadounidense cayó ante el argentino Thiago Agustín Tirante por 7-5 y 6-3, apenas dos días después de conquistar el ATP 500 de Washington, un calendario que volvió a evidenciar el coste de la acumulación de partidos.
Entre las notas positivas aparece el español Rafa Jódar, finalista en Washington, que remontó al francés Corentin Moutet por 4-6, 6-1 y 6-3. Con una bolsa de 9,4 millones de dólares y un premio de 1,514 millones para el campeón, el torneo mantiene una dimensión económica de primer nivel, pero la sucesión de bajas ya convierte esta edición en una de las más debilitadas de su historia reciente.
