Aníbal Mosa expuso en el Consejo Extraordinario de Presidentes que una de las condiciones clave de Josimar José Évora Dias para fichar por Colo Colo era usar su apodo “Vozinha” en la camiseta. El artículo 36 de las bases de la Liga de Primera lo prohíbe, lo que obligó a la ANFP a convocar una votación para modificar la reglamentación. La aprobación fue unánime entre los clubes, lo que permitió avanzar en la negociación pese a la resistencia inicial de la norma.

El contrato, sin embargo, sigue sin firmarse. El acuerdo contempla seis meses con opción a un año adicional y una remuneración cercana a los 30 mil dólares mensuales. Colo Colo anunció la llegada del portero el 24 de julio, pero Vozinha no ha respondido en redes ni ha viajado a Chile. Los retrasos por visa y asuntos personales han generado incertidumbre tanto en los hinchas como en la dirigencia de Blanco y Negro.
La situación refleja las tensiones típicas de fichajes internacionales de último minuto. La exigencia del apodo obligó a una reforma reglamentaria rápida, mientras que la falta de firma y los aplazamientos sucesivos evidencian la fragilidad del entendimiento. Los comentarios de Jaime Pizarro y Fernando Ortiz subrayan la necesidad de plazos claros antes de que el jugador resuelva sus asuntos personales. El caso muestra cómo un detalle aparentemente menor puede condicionar toda una operación y pone en evidencia la importancia de concretar compromisos antes de anuncios públicos.
