El Real Madrid inicia este martes su camino en la Champions 2026-27 contra el Inter de Milán, un rival de máxima exigencia y con un significado especial para José Mourinho, que dirigió al conjunto italiano antes de comenzar su primera etapa en el banquillo del Santiago Bernabéu. El estreno llega, además, apenas unos días después de la derrota ante el Betis en La Cartuja, el primer tropiezo madridista de la temporada.
Un problema estructural en la medular
La principal dificultad para Mourinho no estará únicamente en corregir la imagen ofrecida en Sevilla, sino en reconstruir el centro del campo. Bernardo Silva, Arda Güler y Eduardo Camavinga no podrán jugar por las sanciones que arrastran desde la última jornada de la pasada edición. Las ausencias dejan al técnico sin sus dos principales organizadores para el doble pivote y reducen de forma considerable las alternativas para controlar el partido desde la posesión.
El entrenador portugués debe decidir entre adaptar a Jude Bellingham o Brahim Díaz para que retrasen su posición junto a Federico Valverde, una solución que aportaría calidad, pero también exigiría un importante esfuerzo defensivo. Trent Alexander-Arnold ofrece otra posibilidad por su precisión con el balón, aunque su menor consistencia en tareas de contención hace que parezca una opción poco probable.

La alternativa más física pasaría por reunir a Valverde y Aurélien Tchouaméni, que regresa tras un periodo de inactividad. También aparece Sergio Martínez, fichado del Racing de Santander, como centrocampista natural para esa función, aunque parece difícil que Mourinho le entregue la titularidad en su debut y ante un adversario como el Inter.
La elección revelará el enfoque del técnico: priorizar la salida de balón y la creatividad mediante un jugador reciclado o protegerse con un doble pivote más fuerte. Tras las dudas generadas por sus cambios ante el Betis, especialmente al sustituir a Güler mientras mantuvo en el campo a un Vinícius desaparecido y a un Mbappé desacertado, Mourinho afronta un examen táctico decisivo. El Madrid llega al estreno europeo con talento ofensivo, pero con una medular debilitada y sin una solución evidente para reemplazar a sus arquitectos del juego.
