Disciplina y control
José Mourinho ha empezado a imponer un nuevo código interno en el Real Madrid centrado en tres frentes: alimentación, puntualidad y recuperación. Según la información publicada en España, el técnico ha reforzado la autoridad del nutricionista, cuyas indicaciones sobre cada comida pasan a ser obligatorias, un giro que reduce margen individual pero eleva el control sobre hábitos que influyen directamente en el rendimiento.

La dureza también alcanza a la impuntualidad: ya no bastarán las multas habituales, porque los retrasos llevarán a entrenamientos separados e incluso a trabajo individual en el gimnasio. En paralelo, Mourinho ha decidido que toda la recuperación se gestione en Valdebebas, para concentrar la información médica dentro del club. El mensaje es claro: disciplina operativa antes que privilegios de vestuario, una señal de autoridad que explica por qué el Madrid apostó por él en un momento de exigencia máxima.
