Control total
La llegada de Mourinho al banquillo del Real Madrid ya está dejando una huella clara fuera del campo: más control sobre la comida, castigo físico para los impuntuales y recuperación médica centralizada en Valdebebas. El mensaje es directo: el técnico quiere reducir márgenes de improvisación y reforzar la disciplina diaria como parte del rendimiento competitivo.

La novedad más sensible está en la nutrición, donde el especialista deja de ser consultivo y pasa a fijar desayunos y meriendas cerrados. También desaparece la multa económica por llegar tarde: quien no esté a la hora marcada irá solo al gimnasio, una sanción más visible y menos negociable. En lesiones, la recuperación se concentrará en la ciudad deportiva, con trabajos personalizados pero bajo supervisión del club. El estreno liguero del portugués será el 22 de agosto, ante el Espanyol en Barcelona, con un vestuario ya sometido a una exigencia más rígida desde el primer día.
