La selección femenil de México de flag football consiguió este domingo una medalla de bronce en el Mundial de Düsseldorf, Alemania, y aseguró al mismo tiempo su pase directo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. El resultado tuvo un valor doble: cerró una actuación entre las tres mejores del torneo y colocó al equipo en la primera cita olímpica de esta disciplina, que hará su debut en el programa de LA28.
El triunfo se resolvió por un margen mínimo, 20-19 sobre Gran Bretaña, en un partido que cambió de tono después de una primera mitad ampliamente favorable para el conjunto mexicano. México tomó una ventaja de 20-6 antes del descanso, pero en el complemento la presión británica redujo la diferencia hasta llevar el encuentro a una definición tensa, con cada posesión cargada de peso competitivo.

Un camino exigente hacia el podio
La medalla no fue el resultado de una ruta cómoda. En cuartos de final, México superó a España por apenas un punto, 27-26, en otro cierre apretado que confirmó la capacidad del equipo para responder bajo presión. Ya en semifinales, Canadá frenó su avance con una victoria por 20-6, lo que obligó a las mexicanas a disputar el partido por el bronce. En ese contexto, la victoria sobre Gran Bretaña tuvo un peso mayor al de un simple tercer lugar: validó la consistencia competitiva del equipo en una semana de máxima exigencia.
Las cifras que sostuvieron la victoria
En el duelo decisivo, Tania Rincón destacó con 100 yardas, mientras que Angelica Tait lideró las recepciones con 66 yardas en siete acciones. También aportaron a la zona de anotación Andy Martínez, Diana Flores, Emily Kemp, Angelica Tait y Yaritza Morales. La producción ofensiva resultó determinante para construir la ventaja inicial, un colchón que terminó siendo decisivo cuando Gran Bretaña apretó en el cierre. Más allá de los nombres propios, el partido mostró una virtud clave del equipo mexicano: su capacidad para repartir protagonismo y sostener la respuesta colectiva cuando el margen se reduce al mínimo.
La clasificación a Los Ángeles 2028 adquiere una relevancia particular porque el flag football debutará allí como deporte olímpico. México no solo llega con el antecedente de un podio mundial, sino también con una base competitiva que le permitirá entrar al ciclo olímpico con credenciales deportivas y una referencia internacional clara. En torneos cortos, donde el error pesa más que la intención, esa experiencia suele marcar diferencias.
El resultado en Düsseldorf también confirma el ascenso sostenido del flag football mexicano en la escena internacional. La selección ya había mostrado solidez frente a rivales de alto nivel, pero el bronce ofrece una lectura más completa: no se trató de una sorpresa aislada, sino de una actuación capaz de resistir partidos cerrados, corregir tras una derrota dura y cerrar el torneo con una victoria de alta presión. Para México, el siguiente objetivo ya no es demostrar que compite, sino llegar a LA28 con el respaldo de una medalla y la expectativa de pelear en un escenario olímpico inédito.
