Newell’s volvió a dejar pasar una oportunidad clara y perdió 2-1 ante Defensa y Justicia, en Florencio Varela, por la cuarta fecha del Torneo Clausura. El equipo rosarino ofreció una versión competitiva durante buena parte del encuentro, pero sus errores propios en momentos decisivos volvieron a inclinar la balanza. Defensa, sin exhibir su mejor nivel, capitalizó cada falla de la visita y sostuvo una victoria que lo deja mejor parado en una etapa del torneo en la que la eficacia pesa tanto como el juego.
La secuencia del partido explicó con crudeza el desenlace. Newell’s comenzó bien plantado, superó el envión inicial del local y hasta dispuso de una chance nítida para abrir el marcador con Ignacio Ramírez, que quedó mano a mano por un pase corto hacia atrás de Ayrton Portillo. El delantero uruguayo resolvió con una definición buscada, pero Matías Borgogno respondió con una atajada determinante. Esa jugada marcó un punto de inflexión: lejos de sostener el impulso, la Lepra perdió precisión y permitió que el partido se le escapara.

Defensa encontró la ventaja a partir de una pelota parada bien trabajada. Jerónimo Russo cometió una infracción innecesaria cerca del área, y esa falta abrió la jugada preparada que derivó en el centro atrás de la maniobra, una distracción de Domingo Blanco y el remate de César Pérez, que terminó en gol por un desvío de Fernando Román. El tanto no fue producto de una superioridad sostenida del local, pero sí de una lectura más fina del momento y de una ejecución más limpia en la única zona donde el margen de error fue mínimo.
El panorama de Newell’s se deterioró antes del descanso. Russo, uno de los jugadores más expuestos de la defensa, quedó comprometido por una mala decisión tras un control defectuoso de Blanco, fue apurado por Ayrton Portillo y terminó cometiendo una infracción que le valió la segunda amarilla y la expulsión. Con diez futbolistas, el equipo de Frank Darío Kudelka quedó obligado a reordenarse en el entretiempo, con la desventaja en el marcador y un contexto mental cada vez más pesado. La reacción anímica del entrenador al volver tarde al banco reflejó un equipo que ya no encontraba estabilidad.
Lejos de cerrarse en una postura conservadora, Newell’s intentó sostener su plan con esfuerzo y algo de empuje. Incluso generó una ocasión para empatar en el inicio del complemento, cuando Walter Mazzantti recibió un pase que recorrió el área, pero definió con debilidad. Sin embargo, la sensación general era de fragilidad. A los 22 minutos del segundo tiempo, otra cadena de errores terminó por definir la noche: Bruno Cabrera demoró la salida, Juan Gutiérrez le robó la pelota desde atrás y, después de un resbalón de Martín Luciano, Valentín Loza asistió a Tomás Pérez para el 2-0.
El descuento de Cabrera, de cabeza y a siete minutos del final, le dio a Newell’s una última posibilidad de sostener el partido en un terreno más digno que efectivo. No alcanzó. La diferencia no estuvo en un dominio amplio de Defensa y Justicia, sino en la capacidad de aprovechar cada concesión de un rival que volvió a ofrecer ventajas en defensa, en la salida y en la toma de decisiones. El resultado resume una tendencia que preocupa a Kudelka: Newell’s no solo falla en los momentos clave, sino que además convierte sus propias debilidades en una forma de competencia. Defensa, sin brillar, hizo lo suficiente para llevarse los tres puntos y dejar a la Lepra con la sensación de que el problema ya excede un mal partido aislado.
