Santos venció 1-0 a Remo y se clasificó a los cuartos de final de la Copa de Brasil, pero la victoria quedó marcada por un tenso episodio protagonizado por Neymar. El delantero ingresó en el segundo tiempo y, a los 28 minutos, asistió a Rony para el único gol del encuentro. Su aporte fue decisivo en el resultado, aunque su conducta posterior desplazó el foco hacia la polémica.

Una clasificación opacada por la provocación
Al dirigirse al vestuario, Neymar recordó a los jugadores de Remo que habían quedado eliminados y realizó un baile en tono burlón. La provocación generó un tumulto en la zona mixta, después de un partido en el que también había respondido a los insultos de los hinchas locales con gestos irónicos y besos enviados desde el campo.
La reacción más contundente llegó desde la dirigencia rival. Antonio Carlos Teixeira, presidente de Remo, conocido como Tonhão, acusó al atacante de comportarse como un “vagabundo” y cuestionó que sea idolatrado por niños. También sostuvo que Santos no necesita ese tipo de actitudes, en una crítica que excedió la rivalidad deportiva y elevó el conflicto al plano institucional.
El episodio expone una doble lectura: Neymar fue determinante para que Santos siguiera en carrera, pero su provocación convirtió una actuación influyente en un nuevo capítulo de controversia. Sin sanciones anunciadas hasta el momento, el resultado deportivo favorece al equipo paulista, mientras que el intercambio deja abierta la posibilidad de medidas disciplinarias o nuevas respuestas públicas.
