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Nueva Jersey reclama beneficios a FIFA por césped del Mundial

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El estado de Nueva Jersey ha solicitado formalmente a la FIFA una participación en los ingresos derivados de la venta de trozos del césped del estadio MetLife, donde este domingo se disputará la final de la Copa Mundial de Fútbol entre Argentina y España. La medida surge tras el anuncio de la organización de comercializar fragmentos del terreno de juego a precios que oscilan entre 450 y 3.000 dólares por unidad.

El origen del conflicto presupuestario

Las autoridades estatales argumentan que Nueva Jersey destinó 13 millones de dólares para acondicionar el césped del MetLife, un estadio que habitualmente recibe partidos de fútbol americano de los New York Giants y los Jets. Este desembolso se realizó en el marco de los preparativos para el Mundial 2026, cuya organización corresponde a Estados Unidos, Canadá y México. La portavoz del gobierno estatal, Maggie Garbarino, señaló que los contribuyentes merecen recuperar parte de esa inversión cuando la FIFA obtenga beneficios directos de la venta de recuerdos del partido.

La gobernadora Mikie Sherrill, quien asumió el cargo este año, ha mantenido una postura crítica frente a la FIFA desde el inicio de su mandato. Entre los puntos de fricción previos figura el incremento del precio del transporte público hacia el estadio, que alcanzó los 98 dólares tras las mejoras requeridas para el evento. El equipo de Sherrill solicitó que la FIFA absorbiera ese sobrecoste para preservar las tarifas habituales, pero la petición no prosperó.

Reacciones legislativas y posibles medidas restrictivas

Algunos legisladores estatales han ido más allá y proponen prohibir directamente la comercialización de fragmentos del césped. Esta iniciativa refleja un malestar más amplio sobre el equilibrio entre las inversiones públicas y los ingresos privados generados por eventos de gran escala. Hasta el momento, la FIFA no ha emitido una respuesta oficial a la solicitud de Nueva Jersey, aunque fuentes cercanas a la organización indican que se evalúa la viabilidad legal de compartir beneficios con las jurisdicciones anfitrionas.

El contexto financiero del Mundial 2026

La FIFA proyecta ingresos récord de 11.000 millones de dólares en este torneo de 104 partidos. Las entradas para la final en el estadio Nueva York/Nueva Jersey se ofrecen actualmente entre 10.000 y 40.000 dólares, cifras que evidencian el alto valor comercial del evento. En este escenario, la venta de césped representa una fuente adicional de ingresos que contrasta con los gastos asumidos por los gobiernos locales para adecuar infraestructuras.

El caso de Nueva Jersey ilustra una tensión recurrente en la organización de grandes eventos deportivos: la distribución de costos entre entidades públicas y privadas. Mientras la FIFA controla los derechos de comercialización de elementos simbólicos del torneo, los estados y ciudades anfitrionas suelen financiar mejoras en transporte, seguridad y mantenimiento de instalaciones. La demanda actual busca establecer un precedente sobre cómo se reparten esos beneficios cuando las inversiones iniciales provienen de fondos públicos.

Implicaciones para futuras ediciones

Analistas del sector deportivo observan que este tipo de reclamos podrían repetirse en otras sedes del Mundial 2026. La experiencia de Nueva Jersey pone de relieve la necesidad de acuerdos más claros entre la FIFA y los gobiernos locales antes de la adjudicación de sedes. Hasta ahora, los contratos han priorizado los compromisos de inversión pública sin establecer mecanismos automáticos de reparto de ingresos extraordinarios como la venta de césped.

La gobernadora Sherrill ha enfatizado que su posición no busca obstaculizar el desarrollo del evento, sino garantizar que los recursos estatales se utilicen de manera equitativa. El debate continúa abierto mientras se acerca la final y las autoridades estatales esperan una respuesta concreta de la organización internacional.

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