Hace apenas diez días, la Selección Española celebró su segundo Mundial. Detrás del título, la nutricionista Toscana Viar diseñó la estrategia alimentaria que mantuvo a los jugadores en condiciones óptimas. Viar, también responsable de la nutrición en el Athletic Club, subraya que la planificación precisa de cada comida resultó tan decisiva como el entrenamiento físico.

Antes de cada partido, priorizó hidratos de carbono para suministrar energía inmediata y proteínas para proteger el músculo. Redujo grasas y fibras, nutrientes que ralentizan la digestión durante la competición. Viar observa que varios jugadores optan por pollo y arroz incluso a las ocho de la mañana, mientras otros prefieren tostadas con huevo y dátiles. La elección siempre busca el equilibrio entre apetencia y rendimiento digestivo.
El timing nutricional marca la diferencia: pequeños aportes cercanos al partido, como un dátil o un plátano, mantienen los niveles de glucosa sin sobrecargar el estómago. Esta personalización, basada en las preferencias individuales y las exigencias del momento, explica en parte la capacidad del equipo para sostener el rendimiento hasta el final del torneo.
